Hay tres datos por experiencia en el copromiso socio-político comprometido que está llevando a muchos cristianos a una verdadera criris de fe, si esto la Igtlesia no lo remedia antes.

1.- La complicidad de la Iglesia con las injusticias:

El creyente comprometido está en estos momentos decepcionado al comprobar que muchas comunidades religiosas cristianas en su conjunto, están identificadas con planteamientos políticos conservadores, contra los que muchos creyentes comprometidos luchan en sindicatos, partidos, ONgs...etc.

Otras veces se tiene la certeza de que las autoridades religiosas juegan a todas las cartas para no perder nunca, o bien se observa que a la hora de la verdad, solo se emplean a fondo cuando son amenazados sus intereses (dígase subvenciones estatales...etc) y no cuando es amenazado el interés del pueblo.

2.- La sacralización del compromiso.

A veces los ideales políticos provocan un fervor que da origen a experiencias incondicionales desplazando a la propia fe.

3º .-Las dificultades para lograr una síntesis vital de fe y compromiso.

Por no haber recibido la suficiente formación religiosa la mayoría de los cristianos en su dimensión social de la verdadera fe, suele estar poco comprometido con lo social, los sacramentos, la oración...etc, con lo que todo se convierte en prácticas religiosas que se refugian en la piedad olvidando a los pobres y marginados.

Cuando se interpreta iconográficamente el sufrimiento, la muerte, la cruz....es como invitar a la resignación y no a una transformación social.

Por todo ello acerta plenamente la Teología de la Liberación cuando proclama que su objetivo no es añadir unos temas específicos a la teología de siempre, sino que hay que reelaborar toda la teología explicitando la dimensión socio-polkítica de la fe cristiana.

Ya no es tiempo de pietismos, ya es tiempo de renovarse o la Institución muere, a pesar de que algunas autoridades eclesiásticas dicen eso de: "la Iglesia lleva mas de dos mil años....."...pero ahora en este siglo XXI, ya no es lo mismo, el hombre de hoy es mas instruido y sabe donde le duele el zapato y no permite medias tintas.