Como es lógico, nadie sabe el tiempo de vida que le queda a Benedicto XVI. En cualquier caso, dada su edad y que su salud, según dicen, no es muy fuerte, se puede pensar razonablemente que el pontificado del papa actual no durará muchos años. Dios quiera que no...pue sno le deseamos nada malo.

Por eso hay quienes se preguntan quién será el sucesor de Ratzinger y, sobre todo, qué mentalidad tendrá, es decir, si será un papa continuista y de acuerdo con lo que viene diciendo y haciendo el actual Sumo Pontífice o, por el contrario, será un papa innovador que dará un giro distinto al rumbo que lleva actualmente la Iglesia católica. Naturalmente, no es posible adivinar el futuro. Ni vale gran cosa el consabido argumento de la actual configuración del colegio cardenalicio. Porque aunque sean mayoría los cardenales electores que son conocidos por su mentalidad conservadora, no es menos cierto que, en la historia de los conclaves, se han producido sorpresas que seguramente nadie podía imaginar. Sin ir más lejos, después de Pío XII, la elección del cardenal Roncalli, que resultó así ser el papa Juan XXIII, fue una noticia inesperada para la gran mayoría de los católicos.

De todas maneras, sea quien sea el sucesor de Ratzinger, el próximo papa tendrá que afrontar una situación muy dura y se verá obligado a tomar decisiones que mucha gente se resiste a aceptar. La Iglesia católica no puede seguir durante mucho tiempo por el camino que tomó a partir del pontificado de Juan Pablo II. Porque ese camino no lleva a ninguna parte en este momento. Los cambios profundos y acelerados, que estamos viviendo en la cultura, en la sociedad, en la economía, en la mentalidad de la inmensa mayoría de los ciudadanos, han hecho que la religión, tal como la vivimos, y la Iglesia, tal como funciona, se han quedado demasiado rezagadas y es demasiada la gente que ve todo lo relacionado con curas y obispos como algo que no interesa o, lo que es peor, como un peso insoportable del que lo mejor que se hace es prescindir y vivir al margen de todo ese tinglado.

Pero ¿qué ocurrirá despues de Benedicto XVI?...que los Cardenales se lo piensen muy bien y dejen actuar al Espíritu Santo de verdad, porque con la politica no se va a ningún lado...que no jueguen a directores de escenas teatrales, que para eso hay que estudiar.