Yo os digo la verdad...algunos sienten un orgullo tremendo saber que sus "jefes" están colocados en la cúspide del poder por el mismisimo Dios.

Eso da prestigio da seguridad...sencillamente porque es mucho más cómodo seguir siendo un niño y dejar nuestras propias responsabilidades en las manos de la madre superiora, el el rector del seminario, en el obispo, en la conferencia episcopal, en el papa...porque de esa forma piensan por nosotros y nos evitan que seamos adultos....¡se vive tan bien así!.

Todo eso son desviaciones de la mente desviaciones freudianas, infantilismos no superados....en cuestión de fe los que se dicen creyentes tienen un miedo tremendo, tienen terror a ser adultos y jugarse responsablemente su conciencia, prefieren que otros los dirijan, que sean el colchón que les sujete...no quieren ser responsables.

La sociedad civil ha marchado por otros derroteros, ha tomado su iniciativa y se ha sacudido las capas que tapan la conciencia.....hasta las viejas monarquías tiene que ser refrendadas por el pueblo, unica fuente de poder....Dios no tiene nada que ver, ni con el Principe Felipe de España, ni con Carlos de Inglaterra y mucho menos con Mohamed VI de Marruecos...Dios ni los ha elegido ni ungido.....solo quedan algunos reductos en el Islám que creen que sus dirigentes son elegidos por Mahoma y los Católicos que creemos que es el Espíritu Santo el que elije a los Papas...

Pero eso ocurre porque la gente cree que tiene el poder de liberar a las personas, a sus seguidores de pensar, decidir en conciencia, creer y crecer como personas...o sea creen que son tutelados por línea directa por Dios.

Mientras la jerarquía insista en mantener la tutela envolvente sobre su rebaño de "ovejas" el pueblo de Dios, no va a salir del palvulario...Sus jefes creen que son pastores y los quieren niños...Pastores...niños...ovejas...son bonitas palabras...bellos símbolos...pero chistes de mal gusto...y todo aprovechándose una lectura bastarda de la Escritura.

Pero se está viendo cada vez más que a pesar del poder sacralizado, la sociedad ha cambiado. El desarrollo de la sociedad y la persona va vinculado a su libertad para afrontar su soledad sin paternalismos.

Para que el humano católico se acerque a los designios de Dios tiene que olvidarse de los postulados de la Torá y asumir su madurez, su mayoría de edad, porque el hombre no pasó de ser un esclavo de Dios a través de la Ley.

Así dice el Señor:

El cielo es mi trono,

y la tierra, el estrado d emis pies:

¿Qué templo podreis construirme

o qué lugar para mi descanso?

Pero en ése pondré mis ojos:

en el humilde y en el abatido (Is 66,1)