Nosotros los cristianos nos estamos acostumbrando o ya estamos acostumbrados a tener una vida muelle y en el momento de encontrarnos en alguna dificultad nos ponemos tristes o a despotricar de quien sea ¡Este que se ha creido! ¡A mi lecciones de cristiano no me las da nadie!

Y es porque el cristiano ha perdido su identidad, porque ahora todo es más fácil.

Tendríamos que compararnos con aquellos cristianos de los primeros tiempos que eran capaces de compartir y eran incapaces de mirar con ojerizas al que mandaba o le corregía con bondad cristiana.

Pero todo esto se lo achaco yo a la transformación que nos ha hecho pasar el Espíritu, que desde entonces que eramos pobres y nos no hacia caso el mundo hemos daod un salto cualitativo de tal forma que algunos han terminado con ropajes rojos carmesí y con anillos dorados y algunos mas con títulos de principes y topacios en el anular.

Y ahora es cuando los admiran las gentes y les pasean en papamobiles....pero eso sí el signo de la cruz (en otro tiempo motivo de muerte) bien presente en ricos pectorales de oro calgados al pecho y con tanta riqueza que muchas de estas cruces se conservan en los museos de las catedrales y su precio es millonario.

¡Oiga!...pero es para la mayor gloria de Dios...no confudamos...lo que nos hace decir: ¡Qué bueno es el Señor que ha permitido esta transformación!....

Ya no tenemos que dormir en posadas y jergones llenos d einsectos que con santa paciencia cristiana nos hacía rascarnos, dar la vuelta y continuar durmiendo.....ahora los más altos dignatarios viven (como debe ser) en palacios episcopales como buenos sucesores apostólicos y sobre todo buenos cristianos....¡ojo! sin olvidar el Audi.

Y no es baladí decir esto: Que el hombre debe disfrutar de lo que el mundo moderno le da y no caracer de nada, que para eso está la Iglesia para tenernos bien pertrechados y bien alimertados....claro que dentro de la misma Institución existen diversas categorías, quien vive a cuerpo de rey, como de ser o quien vive en los suburbios o en contienentes abandonados de la mano de Dios, como vulgarmente se dice....

Es que cuando los demás nos miraban pobres no nos hacían caso y ahora que estamos magnificos nos escuchan....bueno es un decir.

Ahora, en estos momentos, cuando escribo este post, tengo cerca de mi: tres frailes bien trajeados (¿dónde la humildad y la pobreza?) dos seglares intentando.....no se que....y cuatro más que por su forma de vestir, nada indican que hayan dormido en una posada cualquiera, no es que sean el sultán de Brunei, pero en sus muñecas lucen sendos relojes dorados...signos de riqueza...pero la verdad esto es solo un signo de los buenos tiempos y la transformación, como ya digo, el Espíritu...alguno hasta puede aspirar a ser jerarca y no estaría mal, porque figura tienen y todo es cuestión de marketing.

La única que no se de que va, es un ama de casa que seguramente se plantea llenar sus huecos psicológicos (con lo bonito que queda el punto de cruz) con el estudio aunque tampoco le vendría mal un manual piadoso que en mis tiempos mozos se titulaba: "La perfecta casada" o "la hacendosa esposa" , aquellos textos tan piadosos y que tanto juego ha dado al nacional catolicismo, por su santidad a tope, unido a los catecismos Ripalda y Astete, que nos hacían ser santos y buenos y adherirnos inquebrantablemente al Espíritu Nacional en todas sus facetas.

Ya ni siquiera nos acordamos de los mártires cristianos, de nuestros peregrinos, ni eremitas...nos hemos transformado.