Me llegan noticias de Roma que ya es la segunda vez en los últimos meses que la Conferencia Episcopal Japonesa se ha quejado al Papa porque están teniendo muchos enfrentamientos con el Camino Catecumenal y sobre todo con el seminario que tienen abierto en Japón en la diócesis de Takamatsu.

Los obispos han pedido al Papa una solución para acabar con el germen de división que están creando, dicen que con su poderosa actividad al estilop de las sectas están incidiendo en la desunión de la pequeña iglesia católica nipona y que el gobierno local se está planteando denominarlos "secta peligrosa" y expulsar a sus dirigentes y prohibir a sus adeptos las actividades que tienen en la actualidad.

No es esa la mejor forma de evangelizar en una tierra que tiene una religión milenaria y por supuesto como siempre pensarán que ellos son los que se van a salvar. Esperemos que de una vez por todas el Papa termine con esta situación con los "hijos" de don Kiko Arguello ya que por ellos y los nefastos Opus Deis están terminando con la afluencia en las iglesias y acabando con el cristianismo por sus enseñanzas obsoletas y ultramontanas.