En castellano:

"estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María de Cleofás y María Magdalena. Jesús viendo a la Madre y al discípulo al que amaba allí, dijo a la Madre: "Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre, Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa" (Jn 19,25-27)

Dice el texto latino:

Staban autem iuxta crucem Iesu mater eius, et soror matris eius, Maria Cleophane, et Maria Magdalee. Cum vidisset ergo Iesus MATREN, et discipulum stantem, quem diligebat, dicit MATRI SUAE: Mulier, ecce filius tuus. Deinde dicit descipulo: Ecce mater tua. Et ex illa hora accepit cam discipulus in sua.

Y dice el texto griego:

Eistekeisan de para to stauro tou lesou e MATER AUTOU kai e adelfe tes metros autou. Maria e tou Klopa kai Maria e Magdalene lesous oun idon TEN METERA kai ton mazeten aprestota on egapa, legei TE METRI, gunai, ide o uios sou: eita legel to mazete, ide a meter sou; kay ap´ekeines tes oras elaben o mazetes auten eis ta idia.

PUES COLOCO LAS TRES VERSIONES PARA QUIEN SEPA TRADUCIRLA Y VER Si COINCIDEN.

Se a conciencia que esto molesta y molesta mucho a la jerarquía que en otros tiempos tachó a algunos eruditos de herejes ¡qué fácil es decir la palabra hereje para algunos instalados en el poder!....porque estamos en la cima de la revelación. La escena nos narra los últimos momentos del hipotético agonizante Jesús. La redención del género humano con el sufrimiento se está cumpliendo. El texto es tan importante, que me ha parecido conveniente transcribirlo según la versión crítica (en latín y griego...además de castellano) del autor Eberhard Nestle, nada sospechoso de herejías y reelaborada por Erwin Nestle y Kurt Alnd, Ed. 22ª, Württembergische Bibelanstalt, Stuttgart, 1964.

¿Con quien habla el crucificado? Y la respuesta unánimente y la que siempre se ha difundido: ¡con su madre! y no ha salido dentro de la Iglesia ninguna voz discordante.

El Vaticano II, citando la Myistici Corporis de Pio XII, enseña como algo evidente hablando de María Santísima: ", finalmente, fue dada por el mismo Cristo Jesús en la cruz como madre del discípulo con estas palabras: Mujer, he ahí a tu hijo (cf Jn 19,26-27) (Lumen Gentium n. 58). Lo onvio es que a nadie se le ha pasado por la mente el que Jesús pudiera estar hablando con María Magdalena y no con su propia Madre. Para todos es que Jesús habla con "mater eius", con la "mater autou" es decir con su madre. Muchos no pensamos así. el texto sin lugar a dudas enseña que Jesús habla con la madre del DISCIPULO AMADO...y le dice: Mira a tu hijo, y al discípulo le dice: Mira a tu madre. La madre de la que habla Jesús, es la madre del discípulo, no hay dudas ¿Por qué? ¿cómo es posible destruir la letra, el sentido literal del evangelio en su momento más crucial?.

Si madre no significa madre y si hijo no significa hijo, entonces cuando a renglón seguido se nos diga que Jesús murió también podemos pensar que s enos dice que se desvaneció y cuando se nos diga que resucitó, habrá quer leer simplemente que volvió en si de su devanecimiento.

Las palabras hay que tomarlas tal y como suenan siempre, y sobre todo en el momento más solemne y decisivo de la Revelación. El evangelista y jesús son tajantes: Mujer mira a tu hijo...y vuelto al discípulo: Mira a tu madre. La mujer y el discípulo son madre e hijo. No lo digo yo, lo dice el Evangelio en su hora más solemne. Ademas, y esto es decisivo, no hay ni puede haber sentido místico, sentido pleno, si destruimos el sentido literal. No hay argumentos sin sentido literal. Tal vez sobre la maternidad carnal haya que ver una maternidad espiritual, pero eso, que e sobvio dado el ápice de la Redención, reafirma la maternidad humana. si el discípulo no es carne de la carne de la mujer, tampoco puede ser espíritu de su espíritu, o mejor, entonces tampoco la mujer puede ser espíritu del discípulo. Según el Evangelio, es el discípulo el que acoge, aunque Jesús se dirija primero a la Mulier.

Después d elo dicho creemos oir una respuesta: María, por ser Madre de Jesús, lo es de su cuerpo místico y, por eso, lo es del discípulo amado. Por favor, el crucificado Jesús no está componiendo el tratado del cuerpo mistico de Cristo, no está escribiendo un tratado de teología, aunque algunos se empeñen, sino que está redimiento.

Es un anacronismo decir que María santisima es la madre de todos los fieles representados en San Juan. María acogió al Verbo en sus entrañas y que debe acogernos a nosotros, pero el Evangelio proclama lo contrario: fue el DISCIPULO AMADO el que acogió a la Mulier. De nuevo hay que destruir el sentido literal para hacer encajar las preconcebidas teorías. Además y según Feuillet, este texto no tuvo sentido mariano para los Santos Padres comentaristas de San Juan. No vieron en este texto una especial intervención de Maria Santísima. el que el DISCIPULO AMADO, acogiera a su madre es tan decisivo que el evangelista continúa: "(Jn 19,28)..como podemos ver, la reconciliación entre el discípulo y su madre pertenece a la consumación de la redención. Lo enseña el Evangelio...dejémonos ya de lucubraciones en este siglo XXI.