Si a uno le dicen que ir a una biblioteca es algo mortal o peligroso no acudiría, ya sea pública, privada o de alguna institución, nada más lejos de creer que allí uno está expuesto a un accidente peligroso...uno va tranquilo,


relajado, buscando el saber acumulado en los textos durante siglos, años...etc.... pero nada de esto le ocurrió a Pio XI...pues el día 22 de diciembre de 1931, le tocó verdaderamente la lotería, aunque también podemos pensar que fue el Espíritu que lo preservó, muchas cosas, porque diez minutos después de realizar una consulta en la biblioteca del Vaticano, se derrumbó el techo de la misma estancia donde estuvo el Papa...el suelo se hundió y los cascotes inundaron la planta baja....es cierto murió una persona, el sacerdote con quien había consultado el papa durante su visita.