Juan (14)..."quien no ama no conoce a Dios, porque Dios es amor" (final)
Hemos llegado al final de lo que nos proponíamos….
La comunidad del discípulo amado nos ha abierto las puertas de su experiencia de fe y nos ha mostrado el amor entrañable del Padre manifestado en Jesús el Hijo….de la mano de Juan y de todos vosotros, que me leéis, nos hemos familiarizado con Nicodemo, la Samaritana, María Magdalena, con imágenes como el pan, la luz, la vida….y también con los testigos primeros, porque ellos nos han mostrado lo que han visto, han oído y de lo que dan testimonio…para que su experiencia ayude a la nuestra…para que nosotros también veamos y seamos testigos…aunque algunos ni siquiera se hayan dado cuenta de lo que hemos escrito.
Hoy vamos a presentar, a modo de resumen, el pilar sobre el que se debe constituir toda vida cristiana que desee llamarse auténtica…..este Gallo….ha dado unas pistas seguras…muy seguras de quien fue Jesús de Nazaret y quienes lo siguieron…y solo siguen leyendo y no preguntando…¿es posible que aun los ojos, como al ciego de nacimiento, no se os haya abierto aun?
Pero vamos a decir algo que no ignoráis aunque se os pase por alto algunas palabras: El amor es uno de los grandes temas en la primera carta de Juan…De muy diversas maneras, constantemente, el autor va exhortando y animando a amar a lo largo de todo este escrito. El pasaje que estamos meditando, muestra dos aspectos inseparables dentro del amor cristiano: el amor a Dios y el amor a los hermanos.
El autor no quiere dar primacía al amor fraterno, sino presentar el amor como algo que corresponde al estilo de Dios y como cosa de Dios….Dios es amor y nos ama…..Para Juan más allá de la lógica humana, dice que la respuesta evangélica es amar al hermano…ahí es donde debemos volcar el amor….así se manifiesta hasta qué punto le amamos de verdad (1 Jn 4,20)…volved a leer detenidamente ese pasaje tan rico e interesante.

Juan quiere dejar muy claro que Dios se ha manifestado como amor, que nos ama y que este amor lo hemos experimentado en el Hijo.
Su amor se nos ha manifestado por propia iniciativa y por eso dice San Juan que “Dios amó primero” (1 Jn 4,19), es decir nos equivocaríamos si llegásemos a pensar que fuimos nosotros quien con nuestro esfuerzo conquistamos a Dios. Fue Dios quien, con su amor, nos conquistó primero…esto es lo que vemos a lo largo de toda la historia de la salvación y también en la historia gratuita de su amor, la salvación ofrecida en su Hijo Jesús (1 Jn 4,9)..Dios se nos revela como amor perfecto…..en este dar y darse está el verdadero amor…Es aquí donde mejor muestra lo que es Dios…lo que es un Padre…lo que es un Hijo.
Nosotros hemos experimentado ese amor, hemos sido poseídos por Él…..”hemos visto y damos testimonio” (1 Jn 4-14)….pero hay que amar al hermano.
La persona que persevera en esta actitud de amor fraterno está en Dios y Dios en ella (1 Jn 4,16)…se la puede llamar nacida de Dios (1 Jn 4,7)…se puede afirmar que conoce a Dios (1 Jn 4,8).
El amor es, por tanto un exigencia muy seria para los seguidores de Jesús…en contra de lo que pudiera ser, este amor no depende sólo de nuestro esfuerzo, sino, ante todo, de ver, conocer, creer en la fuente de la que mana el amor: Dios….Situados en esa fuente, el amor al hermano no surge por imposición, sino por convencimiento, por decidida voluntad de entrega generosa hacia Aquel que, con amor concreto y gratuito, nos amó primero y nos entregó su Espíritu para que también nosotros, con amor concreto y gratuito, amemos primero, si es necesario, hasta dar la vida.

