JUAN (13) "Lo que hemos oído y visto lo anunciamos"
Comenzamos a leer la primera carta de Juan….y fijaos en una cosa, si no lo habéis hecho aun, ¿no os sorprende en que esta carta no tenga encabezamiento, que no dice a quien se la escribe, ni a quien va dirigida, ni fecha, ni lugar?....comienza directamente con el asunto que quiere presentar…Es como si el autor quisiera que todos los que la leyeran pudieran sentir que se dirige a ellos.
También nos llama la atención que en estos cuatro versículos se insista en la actividad de los sentidos a partir de cuatro verbos: OÍR, VER, COMTEMPLAR Y TOCAR. Todos ellos hacen referencia a una realidad concreta en la historia, concreta que puede ser experimentada. En una realidad humana se apoya el autor de la primera carta. Nos dice que Dios no es algo abstracto…y que los testigos han tenido su presencia viva de su amor en Jesús…a quien han visto…oído….contemplado y sobre todo tocado.
Porque hemos leído hasta aquí que el cuarto Evangelio es oír más que percibir palabras…porque toda radica en escuchar la PALABRA….es saber que nos dice Jesús, aun hoy en día…es seguir al Maestro….aun hoy en día….porque ver no es solo mirar lo exterior de una persona…..hay que mirar el jardín para saber quien es el “jardinero”….contemplar es algo más que eso….es disponerse a aceptar la enseñanza…la gloria del Hijo….Palpar no es solo tocar con las manos…hay que palpar también con el corazón…para saber que está vivo y confesar a Jesús como Señor y que es Dios (Jn 20,27-28)….por eso cuando el autor dice “aquello que ha vivido”….no es una experiencia superficial lo que nos presenta…es algo mucho más profundo…algo que solo con ojos sanos se puede percibir o ver con claridad…..Detrás del oír, ver, contemplar y tocar está la actitud de un testigo que desde la fe…ha implicado su vida en la aventura de Jesús….

Hay cosas que después que ha pasado por los sentidos…lo hemos interiorizado y hecho propio nuestro….podemos comparar con la Samaritana y el ciego de nacimiento, de María Magdalena…de cualquiera…..porque, amigos, después de una experiencia viene el anuncio, la fuerza de compartir lo que se ha palpado para que “todos tengan fe”….¿para qué el autor de la carta escribe todo esto?.
El anuncio se refiere a “lo que existía desde el principio” (1 Jn 1,1)…a “la vida eterna que estaba junto al Padre y que se nos ha manifestado” (1 Jn 1,2)…por eso estas palabras nos recuerdan el Evangelio de Juan…se refiere a Jesús….Él ha enseñado la verdadera cara de Dios y su proyecto para el hombre…por eso en esta carta Juan anuncia a Jesús al que nos había presentado en su Evangelio….y este anuncio tiene dos objetivos: Llevar a la comunión de nosotros con los primeros testigos, con Dios y con los hermanos y por supuesto alcanzar el gozo completo.
Comunión en esta primera carta de Juan es tener unidad en la fe…una fe que avanza a impulsos del Espíritu, al que nada ni nadie puede ni debe manipular y mucho menos la Institución Eclesial para sus propios fines…porque el Espíritu marcha hacia un crecimiento…siendo esto que se basa en los primeros testigos sobre Jesús….Alejarse de lo anunciado, como algunos lo están haciendo, y sobre todo alejarse y condenar a los testigos de hoy en día equivale a desgajarse de la vid, a convertirse en sarmiento sin savia, a perder la comunión con Dios y con la verdadera comunidad….
Acoger el anuncio en verdad y no parapetarse en , el “cánon”, es acoger el gozo completo…porque quienes creen sin haber visto pero fiados en la Palabra de quienes le avisan y que son palabras de los que le precedieron, son los dichosos que están unidos al Padre y al Hijo y llenos de la alegría prometida por Jesús (Jn 16,22)…alegría que nadie les podrá arrebatar, les suspendan libros, de cátedra o por muchas denuncias que les impongan los que anidan el mal en su corazón.
Estos pocos versículos son el mayor y más magnífico pórtico para adentrarnos en la carta…Son comparables al prólogo del Evangelio de Juan, no solo porque avanza en los temas que se desarrollan a lo largo de todo el escrito, sino también porque hay en ellos una profunda comprensión de lo que es el testimonio cristiano y d elo que significa compartir la fe.

