Con el relato que hemos leído y que estamos comentando…ha llegado al final del “Libro de los signos”…es decir la primera parte del Evangelio de Juan.

La resurrección de Lázaro es el último de los siete signos que nos relata este evangelio y el punto culminante de todos ellos, pues una vez que la creación ha quedado sometida y la salud del hombre restaurada, este último signo expresa la victoria de la vida sobre la muerte….el último enemigo ya ha sido definitivamente derrotado.

El centro del capítulo 11 recoge las tres escenas más importantes del relato: el diálogo de Jesús con Marta (Jn 11,17-27), el encuentro con María (Jn 11, 28-37), y la resurrección de Lázaro (Jn 11,38-44). Estos tres momentos van precedidos por una amplia introducción en la que el evangelista hace una primera presentación de los personajes y adelanta algunas pistas para que el lector comprenda mejor lo que va a pasar. Nos sorprende que al final del capítulo (Jn 11,45-57) en vez de continuar relatando lo que ocurrió con Lázaro o la reacción de Marta y María, exprese las diversas actitudes de los judíos presentes: algunos creen en Jesús, otros, en cambio toman ya la decisión de matarle.

En otras ocasiones anteriores hemos visto como la acción de Jesús va seguida de unos diálogos o discuelos que explican su sentido…y por qué lo ha hecho…pero en este último signo, observamos que cambia un poco la estructura, los diálogos aparecen mezclados con el signo, de modo que éste, colocado en la parte final de la narración, ilumina todo lo que Jesús había dicho antes a Marta, a María y a sus propios discípulos.

Hay dos ideas en la introducción que jamás debemos pasar por alto…ya que encierran una clave importante de cómo tienen sentido los signos y en la fe con que el hombre debe responder a ella (Jn11,15).Ambas ideas, van apareciendo, de forma más o menos expresa, en todos los signos que recoge el Evangelio desde el primero (“Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en Él”) (Jn 2,11)….La idea de la fe aparece una vez más en la conclusión del capítulo 20, cuando el autor indica que esos signos han sido escritos en el evangelio “para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis fe”. (Jn 20,31).

Pero amigos, vamos concentrarnos en Jn 11,17-27, atendiendo a los versículos de presentación, el fluido diálogo entre Jesús y Marta, y a los dos temas centrales que desarrollan en él: la resurrección y la fe.

El episodio está situado en Betania, un pueblecito próximo a Jerusalén, cuatro días después de haber enterrado a Lázaro….parece…solo parece que Jesús ha llegado tarde…pero se puede decir que lo hace a postas…porque se trata de poner de manifiesto que la muerte de su amigo ocurrió realmente…con fin de resaltar el espectacular signo.

Podemos comprobar que el evangelista hace una buena presentación de todos los personajes…lo debía tener muy vivo en su memoria…no procede de la fuente Q.

Son pocas y confusas las noticias que tenemos de Marta, María y Lázaro en los evangelios canónicos…sólo Juan los presenta como hermanos…Lucas nos habla de las dos hermanas pero sin relación alguna con Lázaro (Lc 10,38-42)…Mateo y Marcos nada dicen sobre ellos. María según cuenta nuestro Evangelio, es la mujer que ungió los pies del Señor con perfumes (Jn 11,2; 12,3).

Los judíos según lo prescrito en sus tradiciones, acompañan en el luto a los familiares del difunto unos días. Pero en la intención del Evangelista juegan un doble papel: por un lado son testigos de lo que habría de suceder y a continuación demuestran su terquedad, que a pesar de haber visto…se niegan a creer en Jesús y buscan muchos motivos para acusarlo….”en nombre de satán”….”esto no es de Dios”….”Dios no puede resucitar a los muertos de cuatro días porque ya están impuros”…”Jesús lo ha tocado ya es un impuro”…dándole siempre la matraca con la impureza y la pureza.

Los discípulos de Jesús no aparecen citados, aunque si nos fijamos en lo que se dice en los versículos anteriores (Jn 11,16) hemos de suponer que sí estaban presentes.

Marta es quien toma la iniciativa…”Si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto”…..es una afirmación de que está su confianza en Jesús, porque prevalece sobre el reproche por haber llegado tarde….”si hubieras estado aquí”…..son las mismas palabras que se pone en boca de María poco después…pero en boca de Marta suenan de forma distinta….es como si su corazón albergara la esperanza de que en el Señor todo tiene remedio….esta esperanza es la que mueve a dejar a su hermana e ir al encuentro del Señor; esta misma esperanza es la que hace decir. “aun así, yo se que todo lo que pidas a Dios Él lo concederá” (Jn 11,22).

Muchos judíos creían entonces en la resurrección de los muertos…pero “al final d elos tiempos” (Jn 11,24)…El cambio es radical, Marta que aguarda una resurrección el último día, se ve sorprendida al comprender que lo que espera le llega ahora en la misma persona de Jesús….”YO SOY LA RESURRECCIÓN Y LA VIDA”….pero a pesar de todo el mal decide matarlo.

La vida eterna es solo una promesa para los que han muerto y también para los que aún viven….Esta vida no está limitada por la muerte, que queda como un trance por el que todos han de pasar…Las palabras de Jesús nos hablan de vida eterna, de que el poder de la muerte, en cuanto a realidad definitiva está vencido…muchos decimos “cuando me muera”…”yo tendré esto hasta que muera”….”a mi muerte”….tenemos todos conciencia de muerte…no de vida.

La propuesta de Jesús aparece estrechamente unida a la fe…y alimenta la esperanza actual de los creyentes…¡como cambiaría todo si tuviésemos sentido de vida y no de muerte! ¿crees que habrías de morir amigo?...no lo digo en plan teológico.

El que cree en Jesús, el que sigue sus caminos, el que cree en la Buena Noticia y la pone en práctica crea el sentido de vida eterna (Jn 3, 15-16)…Jesús le hace a Marta una pregunta directa…yo os la hago a vosotros…”¿Crees en esto?”….tanto la pregunta como la confesión de fe, nos trae a la memoria otros diálogos similares en el evangelio…por ejemplo lee Jn 6,67-69.

Marat es capaz de actualizar su fe desde la conversación con Jesús…aun no ha visto nada…Pero ya no se trata de esperar hasta el final de los tiempos para saber ¿Cuál es el destino definitivo del ser humano?....en Jesús con quien está hablando, a quien puede ver y tocar…llega la resurrección y la vida definitiva…La vida eterna no es sólo una esperanza en un futuro lejano, sino una realidad que se inicia ya para el que cree en Jesús…Jesús un hombre que ha traspasado fronteras entre la vida y la muerte..nosotros el hombre…no vive de esperanzas…vive de realidad…la enfermedad y la muerte se pueden vencer, no hay necesidad de morir.