“Tampoco yo te condeno…no vuelvas a pecar”
El episodio de la mujer adúltera ha sido llamado por cierto profesor “muy estudioso” pero nada acertado como “un meteorito sinóptico en Juan”….es como si un trozo de los evangelios sinópticos (Marcos, Mateo y Lucas) se hubiese desprendido de su lugar original…y después de dar muchas vueltas….se copió por sí solo en este evangelio….
¿Por qué este pasaje ha tenido que buscar un hueco aquí?.....la respuesta la podemos buscar en la propia situación de nuestra Iglesia allá por los primeros siglos.
Los primeros cristianos consideraban que el adulterio…la apostasía (significa renunciar a la fe) y el homicidio eran pecados tan incompatibles con la vida de los bautizados…pecados que provocaban la inmediata expulsión de la comunidad y cuyo perdón estaba reservado a Dios al final de los tiempos….Pero en este episodio Jesús no juzga a la mujer adúltera, y, además la perdona….En aquella situación, este pasaje era incómodo para una Iglesia que, a veces, juzgaba con severidad.
Este pasaje también podía haber sido eliminado de los evangelios. Si no lo hicieron fue porque los primeros cristianos tendrían conciencia de que algo así tenía que ser solo cosa de Jesús, y nadie quiso suprimirlo. De este modo, el pasaje fue pasando de un escrito a otro hasta que Juan, que es el Evangelio mas tardío, le hizo un hueco en un lugar donde venía bien para ilustrar el dicho de Jesús en Jn 8,15 “Yo no quiero juzgar a nadie”…..y nosotros nos atrevemos a juzgar……¡vamos con el pie cambiado empezando por este Gallo!
Por tanto, nos encontramos con un fragmento evangélico que no perteneció originalmente al Evangelio de Juan, pero que forma parte del NT testamento inspirado, como el resto de la Escritura. Nosotros lo hemos elegido por su fuerza para revelar la misericordia del Padre.
La introducción de este Evangelio nos muestra a Jesús enseñando en el Templo…los maestros de la Ley y los fariseos, que en este pasaje son los personajes que se oponen a Jesús, entran en escena….Se presentan con una mujer sorprendida en adulterio y la colocan “en medio de todos”…..que significa el lugar donde se juzgan a todos.
Maestros de la Ley y fariseos hacen entonces una pregunta muy ladina:
“Maestro esta mujer ha sido sorprendida cometiendo adulterio. En la Ley de Moisés se manda que tales mujeres deben morir apedreada…¿Tú que dices? (hay que aclarar que durante muchos siglos la propia Iglesia difundió que este personaje era María Magdalena…digamos ya alto y claro: QUE NO ES CIERTO) .
Ya está hecha la pregunta ¿Tú que dices?...los lectores podemos sentir una cierta extrañeza….Es cierto que uno de los Mandamientos va en contra del adulterio (Ex 20,14)…pero también es verdad que el adulterio es cosa de dos personas….y si la ley pedía la muerte de ambos (Lv 20 10; Dt 22,22) ¿por qué sólo se juzga a la mujer?...Aún hay algo más ¿por qué a ella que es la sentenciada, no se le da posibilidad de defenderse o justificar su acción?....No se le pregunta, no se le toma en cuenta para nada….se le arrastra en medio de todos….el versículo 6 nos da la respuesta….”querían tener un motivo para acusar a Jesús de algo…lo que fuese pero algo….”…..No era la mujer la que se estaba juzgando el juzgado era Jesús…la mujer solo un pretexto: la escena…una trampa…¡que bien tramada!...porque Jesús no tenía escapatoria posible: si proponía el perdón entraba en conflicto con la Ley de Moisés que ordenaba apedrear si aprobaba la ejecución, su fama de hombre compasivo y misericordioso se venía abajo…La verdadera intención era acusar a Jesús.
Jesús, hombre de pueblo, un hombre simple, sin dobleces, pero con muchos recursos, recuerda los gestos de los que tantas veces hablaron los profetas del AT, y recurre a ellos: SE PONE A ESCRIBIR EN EL SUELO…..los escribas y fariseos saben que e suna indirecta-directa les recuerda a un pasaje del Profeta Jeremías…”Los que se apartan de mi (de Dios) serán inscritos en el suelo” (Jr 17,13)…ellos sienten que es así como escribe Dios ¿cómo sabe aquel zafio nazareno estas cosas de los profetas?....y se dan cuenta de que entre aquellos nombres también están los suyos…pero el mal les corroe los corazones….se levanta Jesús y con pocas palabras se dirige a los acusadores: “Aquel de vosotros que no tenga pecado puede tirarle la primera piedra”…..les mete el dedo en sus propias conciencias…son pecadores y ellos lo saben…tiene la intención de acusar a Jesús….¡miren si son pecadores!.....no podían mirarlo a los ojos y él los miraba desafiante….se marcharon “Y dejaron a Jesús solo con la mujer”.

Todo ha cambiado bruscamente en la escena…comienza con una doble acusación, contra la mujer y contra Jesús por parte de los escribas y fariseos…pero la encerrona se ha vuelto contra ellos mismos…ahora no hay acusadores: Jesús no juzga a sus oponentes, sólo les pone en condiciones de que sean jueces de sí mismos…que se
traten con el mismo rigor demostrado frente a la mujer…Ni siquiera juzga a la mujer “Tampoco yo te condeno”…Pero no justifica ni acepta el pecado de ninguno de ellos: a los acusadores les obliga a retirarse ante la toma de conciencia de sus faltas y mala fe….y a la mujer le pide: “No vuelvas a pecar”….
Con esta actitud de rechazar el pecado y acoger al pecador afirma una vez más que su misión no tiene nada que ver con la condena….y además así es la actitud misericordiosa del Padre…ya murió aquel Dios castigador y terrible que enviaba fuego a todo hombre.


Vinicius
26 abr 2008 | 12:43 PM
Gallo:
Os comprendo a los estudiosos del tema sobre si era María Magdalena u otra mujer de nombre desconocido, y está bien poder concretar quién era, pero de cara a la lección del pasaje, ¿Qué importa su nombre?
Era una pecadora, como cualquiera de nosotros, y lo importante, para mí, es que, si logro comprender que yo soy pecador habitual y no quiero que me acuse nadie, tampoco puedo acusar a nadie.
Sólo un hombre perfecto, como en este caso Jesús, tendría capacidad para acusar, pero es tan grande su amor, que tampoco puede acusarla, porque se lo impide el mismo amor, que sólo puede perdonar.
Podríamos decir que el signo de la existencia del amor es intrinsecamente el perdón; el amor estaría condenado per se a perdonar.
Vinicius
26 abr 2008 | 01:06 PM
cumpliéndose la frase común, creo, a casi todas las religiones:
No hagas a los demás lo que no gustaría que te hiciesen a tí.
que no deja de ser una máxima de amor común a todos los mortales.
Vinicius
26 abr 2008 | 01:08 PM
equiparable a:
ponte en el lugar del otro
vinicius
26 abr 2008 | 01:15 PM
¿Qué espero como cristiano de un discípulo de Jesús?
¡Pues, si no hay casera, nos vamos!
teodoro-gallo
26 abr 2008 | 01:49 PM
El tema de María Magdalena, es algo incomprensible para muchas personas incluso dentro de la Iglesia...ha existido una forma muy cervalmente acusadora para decir que es la "pecadora"...que después se redime, en fin...podrías leer mis escritos sobre el "discípulo amado" que hace tiempo colgué en este blog.
María es santa, por ser discípula, por ser apóstol,,,tal vez la mas aventajada y por ser a la primera que se le presenta el "crucificado"..la primera que avisa a los apóstoles y da la gran noticia...pero desde el principio se produce lo que se llama la anulación por el machismo imperante en el judaísmo (todos eran judíos y una mujer quien es para esto?) y posteriormente la Iglesia Católica que también es machista y pro-judía, procura demostrar que era una mujer "mala"...lo que ocurre es que no pueden ocultar que desde los primeros años del cristianismo a Santa María Magdalena, le tengan por título "SANTA"....depositaria de....