El pasaje que he elegido para este comentario se encuentra en una sección del libro que quiere poner de relieve la novedad que trae Jesús.
El judaismo con sus viejas instituciones (La Ley, el Templo, La Nación (la Tierra Prometida)....etc) va aser reemplazado por unas nuevas realidades que son de la propia vida. Vamos a comentar tres bloques porque así están formados...las Bodas de Caná, explicado por dos diálogos. en Caná el agua de las abluciones, que se empleaban para los ritos de purificación se convierte en el vino de Reino, en el vino que alegra y que da vida (Jn 2,1-12). A este signo sigue un primer diálogo, el que tiene Jesús con Nicodemo (Jn 3,1-21), este primer encuentro nos ayuda a comprender a entender la gran novedad que viene, la que trae Jesús, mi Maestro, porque es necesario una profunda transformación interior. Con el segundo diálogo, el que tiene Jesús con la Samaritana (Jn 4,1-42) se añade una segunda condición: La necesidad de descubrir personalmente a Jesús...si no lo descubres tú, amigo...amiga...vanan son todas las misas, rosarios, oraciones y demás acciones piadosas.
Vamos a fijarnos bien en que la comunidad de Juan está viviendo una experiencia muy bella y la expresa en este dia´logo...porque quien habla realmente por la boca de Jesús y de Nicodemo, es la comunidad joánica que tiene la certeza de que sólo es Espiritu y un nuevo nacimiento pueden hacernos acoger la revelación de Dios en Jesús.
A Juan le gusta expresarse en forma de diálogo y el pasaje que habeis leido (creo que si lo habreis leido porque por eso lo he colocado en el tículo), tiene esta forma literaria. Se trata de un procedimiento para exponer ideas, en esta caso para explicar el sentido profundo que tiene el signo que acaba de realizar...convertir el agua en vino en las Bodas de Caná...Juan emplea con frecuencia estos diálogos, el malentendido o interpretación equivocada de lo dicho por una persona....En el diálogo que estamos analizando da la impresión de que Nicodemo no entiende nada (Jn 3,4)...se trata claramente d euna forma muy viva de hacer una catequesis.
Juan presenta a hombre concreto: Nicodemo, un fariseo miembro del sanedrín. Este hombre, que forma parte de la clase dominante, se acerca a Jesús atraído por los signos que realiza...Se aproxima de noche, para que no lo vean los demás judíos..."los muy religiosos", que tiene una amplia simpatía por el hombre de Nazaret ¿puede salir algo bueno de Nazaret?...pero hay una cosa clara y es que Nicodemo reconoce la autoridad de Jesús gracias a sus obras (Jn 3,2)...pero mi Maestro no quiere eso solo sino llevarlo al plano de la fe...y le dice: "Yo te aseguro que el que no nazca de nuevo no podrá ver el Reino de Dios" (Jn 3,3)...pero Jesús no quiere una adhesión que se apoye en los signos que ven la gente...eso es secundario....es aceptar a su Persona y sobre todo la Palabra.
Nicodemo no lo entiende, no comprende la contestación que le da Jesús y por eso le pregunta:¿Cómo es posible que un hombre vuelva a nacer siendo viejo? (Jn3,4).Jesús insiste de nuevo, el único modo de entrar en el Reino de Dios es nacer de nuevo, aceptar la novedad del Evangelio (jn 3,4-5)....nacer de nuevo.....y nacer de arriba...se dice de la misma forma en griego.
Pero renacer del agua y del Espíritu es conectar con las imágenes de Ezequiel: "Os rociaré con agua pura y os purificaré de todas vuestras impurezas e idolatrías. Os daré un corazón nuevo y os infudiré un espíritu nuevo, os arrancaré el corazón de piedra y os daré un corazón de carne"(Ez 36,25-26).
A Juan le gusta mucho hablar o escribir de un nuevo nacimiento, porque para el cuarto Evangelista, recibir el agua y el Espíritu es una referencia al bautismo (Jn 1,32-33)...Se trata de volver a nacer de Dios....totalmente purificado...pero no s etrata de renacer solamente del agua como un rito mágico (se hace por parte de muchos cristianos diciendo: "es que mi niño no quiero que sea "moro""....mire usted señora "moro" es una raza o habitate de una nación...pero por no bautizarlo no se convierte en "moro)...es renacer al Espíritu...renacer al amor profundo...a la práctica de la justicia, que por las malas prácticas de bautizar indiscriminadamente, hay muchos bautizados y pocos evangelizados....esto es aceptar la justicia profunda de Dios...aceptar la Palabra.
"El viento sopla donde quiere: oyes su rumor, pero no sabes ni de dónde viene ni adónde va" (jn 3,8)....dice Jesús a Nicodemo. El autor del cuarto Evangelio compara la libertad del Espíritu con el soplo misterioso del viento. En hebreo y en griego se emplea la misma palabra (ruaj y pneuma) para nombrar estas dos realidades. Así como el viento no lo podemos controlar, porque sopla donde quiere, tampoco podemos hacerlo con el Espíritu, no lo podemos controlar, porque sopla donde quiere, tampoco podemos hacerlo con el Espíritu, la acción del Espíritu es tan oculta y tan misteriosa como el mismo viento.
Nicodemo sigue sin entender: ¿Cómo puede ser eso? (Jn 3,9)...por eso Jesús insiste de nuevo y se queja de la incredulidad de los fariseos: "si no me creeis cuando os hablo de las cosas terrenas ¿Cómo vais a creerme cuando os hable de las cosas del cielo? (Jc 3,12).
A pesar de la torpeza de Nicodemo...él mismo nos proporciona el ejemplo de un itinerario que va desde una fe imperfecta, solo fundamentada en los signos (Jn3,2) hasta una fe madura, basada sobre una relación personal con Jesús, sobre la entrega y la confianza en Él. La vida de Nicodemo representa un camino hacia la conversión...Comienza todo por ser una persona importante entre los judíos "maestro de Israel"...El encuentro con Jesús será será el comienzo d eun proceso que le conducirá a hacerse discípulo. En efecto, si seguimos la ìsta a Nicodemo, vemos como su actitud es distinta a la de sus compañeros (Jn7,42-52)...y que cuando todo "se acabó se arriesgó y ,anifestó su fidelidad a Jesús (Jn 19,38-42).
Juan solo cuenta de pasada el bautismo de Jesús, pero en el pasaje que acabamos de leer hace una verdadera catequesis sobre el sacramento del bautismo.
Todo el cuarto Evangelio s emueve en una atmósfera de signos o sacramentos de amor. No encontramos en el Evangelio de Juan un mandato para bautizar, pero al capítulo tercero es como os acabo de decir una catequesis del bautismo. El Evangelio de Juan nos habla con frecuencia del agua que es un don de vida, sin agua no se puede vivir...y del agua del bautismo es la purificación del alma unido a una catequesis o a una evangelización....Nacer de nuevo significa dos cosas: recibir el bautismo y con él el Espíritu y creer en Jesús.

meblas
23 abr 2008 | 02:41 PM
Qué densidad pero qué lógico, también. Adquiere sentido. ¿Por qué ese hermetismo?, quizás en aquel entonces se comprendía bien, el contexto, los hechos complementarían, la cercanía de los apóstoles, la cercanía en el tiempo..., pero hoy, se necesita estudiar para comprender los mensajes. Hoy sé un poquito más, gracias, Gallo.
Es muy bonita esa imagen de recibir el agua y El Espíritu era purificarse, renacer a Dios, renacer al amor.
teodoro-gallo
23 abr 2008 | 05:07 PM
Asi, es, si no renaces al amor del Espíritu no has nacido y te quedas en el hombre o mujer antigua, hay que reconvertirse totalmente d eun nuevo Espíritu de amor para entender las Palabras de mi Maestro...y el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros...nada puede habitar en el hombre si este no nace de nuevo y se purifica por el amor...pero ¡ojo! eso no quiere decir que seamos "tontos" y que aceptemos cualquier cosa que nos den o nos digan...el amor comienza por hacer rectificar a los demás si los vemos que no dan los pasos adecuados.
Vinicius
24 abr 2008 | 09:31 PM
Gallo dicer: ...pero ¡ojo! eso no quiere decir que seamos "tontos" y que aceptemos cualquier cosa que nos den o nos digan...el amor comienza por hacer rectificar a los demás si los vemos que no dan los pasos adecuados.
Para no ser o parecer "tontos" debemos guiarnos por el corazón, pero ¡ojo!un corazón que no está limpio no dice la verdad.
A Jesús debemos acercarnos libres.
No tenemos que hacer las cosas por que las hagan los demás.
A la Samaritana, que le pidió de beber ya nunca tuvo sed.
Nosotros somos valientes para pedir, pero lo tenemos que ser también para dar.
¿Por qué no recordamos las veces que hemos estado en apuros y el Padre nos ha sacado de ellos?
!Qué pronto nos olvidamos de lo dado! y pedimos más.
¿Cuántas veces hemos visto a alguien con problemas y hemos sentido ganas de hablarle de nuestra fe?
Aunque sea poca deberíamos contagiarla.
El Padre siempre nos escucha, pero tenemos que pedirle de corazón y con humildad.
No por llorar se nos hará más caso, si hay lágrimas que sean de alegría.
¿Por qué no dejamos de ser egoístas y pedimos para los otros?, cuando se pide para los demás es cuando mas se recibe.
¡Cuánto más demos, más gracias recibiremos!
Con las cosas de Dios no se juega.
Estimulamos nuestras retinas, abrimos nuestros ojos como platos para ver a Dios.
A Dios se le ve con el corazón.
Jesús está en el corazón de cada uno.
A Dios se le ve en las cosas pequeñas, en las batallas de cada día, en lo que tenemos que superar día a día.
Ya no hay pozos apenas hoy día, pero sí lugares de encuentro, familia, vecinos, amigos, trabajo, ..., si lográsemos estar abiertos y receptivos seguro tendríamos encuentros como el de la samaritana.
Vinicius
24 abr 2008 | 09:36 PM
Gallo: ...el amor comienza por hacer rectificar a los demás si los vemos que no dan los pasos adecuados.
¡El amor comienza por amar, sigue por amar y no termina nunca de amar!
Vinicius
26 abr 2008 | 11:21 AM
Dios nos quiere buenos, obrando el bien.
Nos dice que el ser buenos no es ser tontos.
Que la astucia no está reñida con la bondad.
Movámonos entre los demás dando muestras de esa fe en Dios, de esa confianza en Dios, porque el mundo necesita de seres animados en la fe de Dios, porque el mundo que nos rodea se apaga y la esperanza se pierde.
Sólo en Dios encotraremos la paz y la serenidad.
Si pedímos que nos de muestra de su grandeza, que queremos servirle, que nos de un servicio, no huyamos cuando recibamos ese servicio.
Y no dudemos de las experiencias que nos hace vivir,
¡Que no son alucinaciones!
Si hemos pedido sentirle, Dios se deja sentir en todos Sus hijos, de manera más especial en aquellos que lo solicitan, no corramos entonces, no dudemos de lo que recibimos de Dios, lo habíamos pedido.
Pensemos bien entonces que es lo que le pedímos a Dios, porque bien que nos escucha y bien que nos responde, no nos asustemos de Su respuesta, porque la respuesta de Dios siempre se escucha, siempre se siente.