Deberiamos leer primero Juan 1, 1-18 y entenderiamos lo que este Gallo ha querido decir.
Lo primero que encontramos al empezar el Evangelio de Juan es un poema muy extraño pero muy hermoso. Muchos especialistas están conformes de que se trata de un himno cristiano muy antiguo, que se rezaba a modo de “credo” y que servía a las primeras comunidades para afirmar su fe en Jesús. Quien escribió el Cuarto Evangelio lo encontró ya hecho, pero lo retocó y adaptó según sus necesidades antes de ponerlo como prólogo o introducción a todo su libro. El protagonista de este himno llamado “La Palabra”…que se dice “Logos” en griego y en latín Verbum, lo que explica las traducciones que encontramos en algunas Biblias y se refiere a Jesucristo…y lo llama así el autor porque es el único que se puede comunicar con Dios y los hombres sus hermanos. Porque el prólogo del Evangelio de Juan puede ser leido como una “Historia de la Palabra de Dios”…como un relato de lo que Dios ha hecho desde el momento de la creación del mundo para comunicarse a sí mismo y entrar en diálogo con los hombres. Esa historia del encuentro entre Dios y la humanidad llega a su punto culminante cuando la Palabra se hace carne en Jesucristo…la verdadera “Palabra de Dios”, el único que puede contarnos como es el Padre, nadie más, nadie puede hablar en nombre de Dios, solo el que lo ha visto cara a cara. Al tener la obra un prólogo semejante, el autor quiere prepararnos para que leamos el resto del evangelio…Por eso nos revela desde el principio la identidad más profunda de Jesús…es el único evangelista que lo puede decir, por eso sabe y conoce su origen divino y eterno. La primera estrofa (Jn 1,1-3) comienza con las mismas palabras que el libro del Génesis…por ello nos invita a releer toda la Historia de la Salvación con otra mirada: “al principio…ya existía la Palabra”….es como decir que vamos a poner mano en la obra de la formación del universo…..Dios tenía muchas ganas de hablar, de relacionarse, de tener un diálogo con el hombre….y esa Palabra no e suna criatura: La Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios”. Entre la Palabra (Cristo) y Dios, se da una relación muy estrecha y yo podría decir que es un mismo diálogo y amor que los lleva a proyectarse hacia afuera porque Dios quiere comunicarse con el hombre hecho hombre…por eso la Palabra la primera tarea es la de la Creación” Todo fue hecho por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto llegó a existir”. La segunda estrofa (Jn 1, 4-5) se estrecha el campo de visión. Ya no se habla de creación en general, sino de los hombres con quienes Dios desea comunicarse a través de la Palabra…con su benéfica influencia la Palabra se convierte en fuente de vida y de luz. La historia de la humanidad es contemplada como un campo de batalla donde luchan la luz y las tinieblas…..y la luz resplandece en las tinieblas y las tinieblas no la sofocaron. La tercera estrofa del poema (Jn 1.6-8) está escrita en prosa y rompe el ritmo poético del prólogo. La victoria de la luz sobre las tinieblas tiene sus testigos: Juan el Bautista, el nues la luz,,solo es un hombre enviado por Dios, pero en su voz están todas las voces de todos los profetas, ilumina con el anuncio la Palabra y oferta la Salvación. La cuarta estrofa (Jn 1,9-13) nos habla precisamente de cómo ha reaccionado históricamente la humanidad ante la oferta de la salvación que Dios le hace por medio de la Palabra. Pero hay un rechazo: “Estaba en el mundo, pero el mundo, aunque fue hecho por ella, no la reconoció”….los hombres han reaccionado con incredulidad. Y para mas quedar claro aun dice más: “Vino a los suyos, pero los suyos no la recibieron”…el hecho se refiere al pueblo de Israel no a la humanidad entera, porque ese pueblo en la Biblia es posesión de Yahvé. Después de analizar el rechazo de los hombres a la Palabra, el prólogo matiza sus propias afirmaciones….pues habla de los que la acogen: “A cuantos la recibieron, a todos aquellos que creen en su nombre, los dio poder para ser hijos de Dios”….Son los que escuchan la Palabra y la acogen en su vida con la fe. Los que aceptan entablar diálogo con Dios, un diálogo que los lleva a la vida…una vida que los lleva a la salvación…una salvación que se concreta en el poder de la Palabra que les otorga ser “hijos de Dios”. Esa es la dignidad a la que son elevados los que abren sus puertas de vida a la Palabra y se dejan iluminar por la luz de ella…es querer ser de Dios…solo Dios a través de su palabra puede engendrar nuevos hijos a la vida de la fe. La quinta estrofa (Jn 1,14) nos sorprende con una afirmación: “Ya la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”…es el último recuerdo que le queda a un dios que no se resigna a permanecer callado…..que su Palabra se haga humana…Dios se hace hombre y vive a nuestro lado…”La Palabra” es uno de los nuestros. La Palabra “habita entre nosotros”..pero no por eso deja de estar junto a Dios…La Palabra se ha hecho carne, pero esa carne no oculta su condición divina…La carne del Jesús-Hombre…del Jesús de la Historia…es la “Tienda del encuentro” de la que habla el libro del Éxodo (33,7,11)…en ella se manifiesta “la Gloria de Dios” como un derroche total, de fidelidad, de verdad, de misericordia…..Dios sale al encuentro de ti y de mí y dialoga con nosotros. La sexta y última estrofa (Jn 1,15-18) recoge el testimonio de Juan el Bautista quien proclama la superioridad y el origen intemporal de aquel en quien se encarnó la Palabra de Dios… La voz del Hijo que acogió con agrado el proyecto del Padre y han sentido que el Hijo compartía generosamente con sus hermanos la plenitud de la gracia. Esa gracia es el regalo que Dios nos ha dado por medio de Jesucristo: “Porque la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad vinieron por Cristo Jesús”…La verdadera comunicación sólo puede darse por medio de Jesucristo…Ese es el nombre propio de la Palabra hecha carne…..”A dios nadie lo vio jamás”…ni siquiera Moisés…por eso el diálogo sería imposible si no fuera porque Dios s eha empeñado hablar con el hombre enviándonos a su propio Hijo…Sólo él pues “contarnos a Dios”..porque “el mismo es Dios”….”volviéndose hacia él mismo sabemos que hay una intima relación”…..”Está en el seno del Padre y nos lo ha dado a conocer”…. Y todo esto solo lo puede decir el autor del Libro de Juan.

meblas
22 abr 2008 | 10:47 PM
Todos los días comienzo la mañana con la lectura del evangelio, algunas lecturas me iluminan y conectan misteriosamente, me consuelan, me inquietan, me provocan. Pero lo hago desde mi interior, sin ningún maestro que me explique qué debo entender, dejo que creen su espacio las palabras bíblicas y espero me iluminen para el día. Si pudiera llevar un traductor simultáneo que, según voy leyendo me fuera instruyendo..., otro "gallo" me cantaría...
Qué manera de estrujar al sabio de Juan, qué bien lo haces. Un abrazo.
teodoro-gallo
23 abr 2008 | 05:35 AM
continuaré hasta el final de ese Evangelio, pero con meditación y buscándole el sentido a la semántica y la hermenéutica.
saludos hermana meblas
meblas
23 abr 2008 | 02:30 PM
Te seguiré, hermano Gallo.
manuel (sevilla) España
3 may 2008 | 09:30 PM
¿Qué pasaría en el Cielo cuando la sublevación de Luzbel hacia Dios? Aquí no lo tenemos muy claro; yo, pienso mucho con esta cuestión, le doy vueltas tras vueltas y se me viene a hacia mi humilde persona, lo siguiente: Dios, en su inmenso poder, crea la luz (Luzbel); luego, su voz (Jesús), su poder, Espíritu Santo. Hasta aquí, estamos más o menos de acuerdo. Crea sus ángeles, dándoles una función a cada uno.
La luz (Luzbel), era tan extraordinariamente tan bello, que se destacaba entre toda la creación de ángeles, se sintió tan poderoso, que quizo competir con su creador, e incluso hizo sus adeptos para destronar a Dios y ocupar su lugar; enfrentándose descaradamente a Él. Dios se sintió tan dolorido, más aun cuando fueron muchos miles de ángeles los que le seguían. ¿en quién confiar, ahora? Sólo contaba con su fiel Jesús; pero hasta qué punto? Guerra en el Cielo para desterrar a Luzbel y sus sicarios del hogar de Dios, que en tal lucha fueron arrojados fuera, privándole Dios a Luzbel de su luz sumiéndole en tiniebla (Príncipe de las Tinieblas).
El descaro del mentiroso de querer convencer a sus sicarios le salió mal, la ayuda que prestaron Rafael, Gabriel, y otros arcángeles, a Dios fue un motivo de que Dios no hubiera destruido todo lo creado, pero la fidelidad de muchos ángeles, le hizo confiar que darían sus vidas.
Dios podía haber destruido a Satanás, pero persistía en que el desafío que le hizo Satanás se mantenía en pie, debía ser destruido por un ser inferior a él: El hombre. Creado a imagen y semejanza suya, que si vencía a Adán se quedaría a vivir en la Tierra. Dios, previno al hombre de una prueba de la que toda la generación seguiría con Dios, si no, ocuparía Satanás la Tierra y todos sus adeptos; pero Satanás ganó esta batalla, pero no la guerra, que aún persiste. Pero ahora el hombre estaba indefenso, a merced del diablo. Tenía que luchar con un ser, igual al hombre humano, ya que Dios vio que aquí existían hombres fieles a Dios.
Dios le dio una misión concreta a su preferido Hijo, tenía que hacerse humano para enfrentarse a Satanás; era una misión bastante arriesgada, pero Dios confió en su Hijo, éste le fue fiel hasta la muerte, y haciendo fracasar a Satanás. Pero Jesús nos dejó un legado, que Él era el camino hacia Dios; el medio por el cual podemos vencer a Satanás, no desafiándole, sino rogando a Dios ayuda para no caer en tentación, y en los tentáculos del Príncipe de las Tinieblas y el Padre de las Mentiras, Satanás.
Con esto, creo que Dios, me perdone si en algo he fallado; sólo he dicho aquí lo que creo que es la verdad.
Juan 28:32, dice: "y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre".
Vinicius
17 may 2008 | 09:49 AM
Manuel
Puede que tengas razón, la verdad se nos escapa como el agua entre los dedos, como las cometas que se elevan si sopla el viento adecuado.