¡ay Dios como llueve en la feria

la niña ya arremangá,

lleva el vestío flamenca

con los lunares payá y pacá.

Su madre toda amorosa

se lo planchó al levantar

pero este año los hados

no lo van a ver por el Real.

Farolillos tos mojaos

mas colgaos que yo mismo

y mas flojos que las papas aliñás.

¡ay madre que pocos hemos visto!

este año en el Real.

Con estas nubes tan negras

el segundo día...ni me visto,

para montar ¿quien se atreve a tal cosa?.

Mi traje y mis zajones

en el cajon se van a quedar

y el caballo to planchao

sin comer no ha de quedar,

asi el pobre se pone

mas gordito por no sudar,

que hay que ver

como en la feria

como se pone uno

de agua...¡una jartá!.

He tomao mi sombrero

me lo he puesto

pa fardá.... pero he visto

despacio, en el espejo

que hasta las pestañas

se me ponen bajas de humedá.

¡Joder que parese Londres!

esto no lo podía esperar

¿no podía el tal San Pedro

haber esperao una semanita mas?

Que no, que no llueve

como uno quiere

que pa eso está la Verdá,

es el que manda allá arriba

y que buena agua

nos llegue...porque la verdad

este verano nos habriamos

duchado con La Casera na más.

Estos versos pareados

son mas malos ¡anda que no ni ná!

Pero me salía de dentro

porque la mala follá

es que haya salio este mal tiempo

con la Feria recien empezá.

Y dicen las augures del tiempo

que hasta el viernes no nos

deja esta borrasca enfadá,

¡Totá! ¿pa que queremos los trajes

que hay que volver a guardar?

Naftalina, las bolillas pa apestar,

otro año mas que me queo sin montar.

Y mi caballo alazán loquito

está por trotar y le digo despacito:

¡Lobillo que te vas a resfriar!

¡¡quédate comiendo ahí que

tu tienes que trotar en el Rocio

mi arma..si es que no nos vuelve a fallar

este tiempo saborío

que no se puede aguantar!!.