Al igual que su predecesor Juan Pablo II durante los últimos años de su papado, Benedicto XVI no recorrió ayer, Viernes Santo, todas las estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma. Ratzinger prefirió esperar a que la cruz llegara a la colina del Palatino y solo entonces la portó durante los últimos pasos. La noticia, que fue anunciada por el Vaticano a comienzos de esta semana, disparó todas las alarmas sobre la salud del Pontífice.

¿La decisión se debía a que Benedicto XVI, de casi 81 años, se encontraba tan débil y enfermo como el último Karol Wojtyla? ¿Acaso no es capaz de llevar a cabo todo el recorrido? Nada de eso, contestó la Santa Sede. Todo se reduce a que Ratzinger no quiere cansarse durante el Viernes Santo más de lo estrictamente necesario. "No hay razón para preocuparse", dijo el portavoz vaticano, Federico Lombardi. "Se ha decidido no añadir más fatigas a los duros compromisos de Semana Santa", añadió.

Cuando la elección de este Papa Dr. Ratzinger...Benedicto XVI, ya algunos lo comentábamos, porque precisamente no era el idóneo ni por su edad, ni por su frágil salud, ya que solamente unos diez años antes había sufrido una enfermedad grave.

El peso de una Curia Vaticana, los problemas del Mundo y sobre todo la baja participación en Europa de los sempiternos católicos y el avance de otras religiones, no tenía más remedio que socavar su salud, amén de que quienes le hemos conocido de mucho más joven cuando solo era profesor en Alemania, ya barruntábamos que su salud no era para lanzar cohetes, aunque a trancas y barrancas ha conseguido una vida relativamente aceptable hasta alcanzar la edad de 81 años.

Los Cardenales electores no tuvieron buen acierto aunque algunos se tuvieron que enfrentar con el "monolito" conservador que lo propugnaron Papa mucho antes de morir Juan Pablo II...entró de papa en el Cónclave y salió revestido.

A nadie deseamos la muerte, aunque eso a los cristianos nos debe dar igual...pero Dios no lo converve algún tiempo más aunque solo sea por ver como aterriza con unas cuantas encíclicas más y otear su pensamiento, aunque ya sabemos o intuimos cual es.

Creo de verdad que los cabildeos cardenalicios anteriores a los cónclaves, deberían estar prohibidos, es decir: ponerse de acuerdos los bloques para ver a quien se vota, porque eso no es democrático y claro así nos va.

La elección de un Papa, de un ocupante de la silla petrina, debe ser de la siguiente forma:

El pueblo de Dios, elige a sus presbíteros, una vez elegidos estos, una elección para los epíscopos y que sean estos de forma colegiada elijan al Obispo de Roma, cabeza de la Iglesia Católica, y no como se hace ahora por los Cardenales.

Con lo expuesto anteriormente si podríamos decir que el Espíritu Santo había actuado convenientemente.