Despues de la hora en que el mal mundo se cerró al entendimiento, lo trasladaron al sepulcro y allí lo dejaron envuelto en una sábana de buen precio que José de Arimatea había adquirido y lo dejaron en un sepulcro que el mismo José tenía en su huerto a las afueras de Jerusalén, corrieron la piedra y allí quedaron los soldados del Templo para que nadie pudiera robar el cuerpo...pues como había dicho que al tercer día resucitaría...no fuese que....

También los principes de los sacerdotes dudaban ¿dudaban o tenían la certeza de que era el Hijo de Dios?...pero a veces es mucho mejor no escuchar los mensajes del bien porque cuestionan nuestras vidas y nuestro bolsillo ¡se vive tan bien de espaldas a los que lo necesitan!. mejor seguir como estamos...¿para que innovaciones?...y ese decía que era el Hijo de Dios ¡nada mas ni nada menos!...otro loco de atar...hay tantos en Jerusalén estos días...nosotros somos los que decimos que dice Dios o no...somos la Ley y la Religiosidad...a buenos nadie nos gana y si se atreven a enfrentarse a este poder...lo eliminamos y se acaba todo ¡habrase visto!.

Sus amigos, cobardes, ¡hombres al fin y al cabo!.....no les había pedido proezas, no les había pedido que se dejasen matar...solo les enseñó el camino de la cruz....pero la verdad a la hora de aceptarla el hombre duda....es humano...es comprensible....corrieron depues de dejar el cuerpo en el sepulcro y se metieron en casa de María Magdalena...en casa de Juan...si leemos el Evangelio de Juan podremos descubrir que es la misma casa...solo hay que estar atentos a su lectura.

En el evangelio de Juan se afirma que el discípulo amado tenía una casa en Jerusalén (Jn 19,27). De esta casa, según pasaje referido, sabemos una cosa con seguridad:

- 1)Estaba en Jerusalén.

- 2)Pertenecía al discípulo amado.

- 3)Acogió a la Madre de Jesús durante su estancia en Jerusalén.

De Jn 20, 1-3 y 10, podemos deducir otros hechos:

- 1) Pedro y el discípulo amado moraban en la misma casa.-
2) De esa casa sale María Magdalena muy de madrugada y a ella vuelve a contar lo que había visto.

Allí acobardados, asustados, esperando que de un momento a otro vengan a detenerlos...y eso que Pedro había dicho que él no tenía nada que ver con el hombre de Nazaret....era un buen judío...estaba meditando en que si salía volvería a entrar en la sinagoga y a profesar su fe en el judaísmo públicamente, que todos lo oyeran bien alto y claro...ya había sido un loco durante algún tiempo...tendría que volver a pescar y que todos olvidaran que lo habían visto con el Maestro...pero algo le corroía por dentro...¿que era?....él había creido en un Mesias triunfante y su amigo le había defraudado...era un derrotado...un ajusticiado...él tenía mujer e hijos...no quería que los señalaran con el dedo cuando fueran a la sinagoga de su pueblo..

Los otros amigos de Jesús meditaban, solos en sus solos pensamientos....miraban de soslayo las rendijas de las ventanas para ver si venían a prenderlos...cada cual estudiaba el sitio por donde escapar a la justicia....así pasaban las horas pasadas después de la crucifixión del amigo...¡qué terrible fue todo! y ellos escondiéndose...solo las mujeres y el discípulo amado se atrevieron a acercarse a la cruz, algo lejos si, pero ellos fueron más valientes....ahora se arrepentían...¿que hacer ahora?...cada cual con su pensamiento...pensando en su futuro....