Naciste un 5 de enero, hace ya casi treinta años...aquel niño moreno de ojos grandes nos miraba a todos como si en la profundidad de la mirada supiese ya que cuando fuese mayor adornaría con su arte a la gran Señora de Triana a la Capitana de la Nao que alumbra a los trianeros.

Tu padre (q.e.p.d.) era mi mejor amigo...nos queríamos como hermanos ¿cómo habríamos de quererte a tí? como a un hijo...no teníamos dudas....juntas las dos familias hemos llorado, hemos vivido horas de alegría de angustías y hace un par de años nos decías que habías conseguido e honor máximo de tu vida...vestir a la Esperanza de Triana...fue todo un acontecimiento y recordamos a tu padre....mi casi hermano...aquel al que tanto queríamos y que se nos fue tan joven aun....¡cuanto habría disfrutado viendo a su hijo!!. Pero ten la seguridad que está a tu lado y aplaude tus logros en todos los órdenes de la vida...

Cuando quise hacerte una entrevista para la Revista, no me diste la satisfacción de ello, tu querías saber primero que decía la gente, tu gente de Triana...yo mismo...y lloré la primera vez que la vi...sencilla...vestida de hebrea...como una mujer de pueblo...como las antiguas hebreas trianeras....y lo haces simple en su grandeza para que la Reina Trianera luzca hermosa.

Esta mañana al amanecer me acerqué a tí...nadie sabía que debajo del antifaz de nazareno, latía un corazon hermoso de un niño que hemos visto nacer...ibas delante del paso...y cuando sobre la tela acaricié tu cara y te dije lo que me salió del corazón...tú emocionado lanzaste en el silencio y en la oscuridad un sollozo...¡tantos recuerdos!...tantas ceremonias vividas....tantos recuerdos de tu padre...mi hermano y amigo...¡tantos acontecimientos familiares!.....¡Francisco Javier eres el ángel de Triana...Dios te ha bendecido!.

Poema a mi Javi

Y yo esta mañana niño,

me fuí solito a buscarla,

la esperé al ser de día...

allí juntito a las gradas,

de la Catedral sevillana...

pero también te buscaba,

y la Señora y este Gallo,

sabíamos donde te encontrabas:

Justo al lado de ella,

por si un alfiler fallaba.

Y te acaricié el antifaz

recordándo por encima

que muchas veces

lo hiciera sobre tan querida cara.

Tu serás siempre mi hijo

aunque yo no te engendrara,

se que ese privilegio

tu padre me lo otorgara.

¡Qué feliz me siendo Javi!

con tenerte cerca ahora

y ya eso es una gracia,

que la Esperanza me otorga

por vivir en mi Triana.