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veces leemos cosas y nos queda un residuo en nuestro pensamiento, como si de un "almacen" se tratase...cosas ¿inservibles?...puede que sean...otras sin embargo saltan a nuestra "primera plana" de actualidad y uno se congratula.

Hace tiempo investigaba este Gallo sobre las siguientes generaciones de los primeros cristianos y me adentré en el año 400 a 450 y mi sorpresa fue hallar a Celestino I

43 -San Celestino I: Campania; Septiembre 10, 422 - Julio 27, 432. Nació en Roma. Elegido el 10.IX.422, murió el 27.VII.432. Proclamó el 3º Concilio Ecuménico en el que fueron condenados los secuaces de Nestorio. Patriarca de Constantinopla. Mandó a S. Patricio en Irlanda. Por primera vez se cita el "bastone pastorale",

Este Papa escribió algo muy interesante, que nadie lee o ignoran, que os traigo aquí a colación:" NINGÚN OBISPO IMPUESTO "

¿Por qué traigo estas palabras de San Celestino?, pues sencillamente porque un obispo que no es impuesto si representa a los cristianos, porque el problema que tenemos los católicos progresistas es que los actuales obispos no nos representan, mientras en otras iglesias cristianas si son elegidos por la comunidad, lo que hace que todos estén conformes con sus decisiones.

Mi Iglesia no es en absoluto una Iglesia democrática, cosa que por mucho que he buscado no encontré ninguna justificación teológica, pues en los inicios del cristianismo los obispos eran elegidos como en las otras iglesias cristianas, por unanimidad de la comunidad de fieles, ya lo dice San Celestino I.

La cúpula de la Iglesia Católica ha monopolizado su representación pública y por eso cuando algunas personas se refieren a la IGLESIA, creen y están convencidos de que la Institución empieza y termina con ellos, cuando Iglesia somos todos y ellos deberían ser los servidores de la comunidad y para evitar que sigan campando por sus respetos es básico que los católicos progresistas (incluidos algunos obispos que aun los hay) tuvieran una presencia pública y para ello hay que democratizar las estructuras de poder para que los obispos católicos fueran ideológicamente plurales, tal como son los fieles que debían representar.

Los cristianos queremos votar y queremos hacerlo dentro y fuera de la Iglesia para tener voz y voto y no tener que aceptar a "la trágala" a un señor que podrá ser todo lo bueno que sea, pero que es elegido "a dedo".

La reacción que observo dentro de nuestra sociedad más cercana es la de rechazo a que las religiones intervengan en las políticas del Estado, porque el neoconfesonalismo pretende que la religión ejerza su papel público desde la alianza con el poder político y por eso el laicismo quiere impedir que las religiones se expresen públicamente.

Tan grave es cuestionar la autonomía de los poderes democrático y su legitimidad, como están haciendo algunos obispos actuales para dictar las normas comunes de convivencia, como querer relegar a la religión a un espacio privado.

En democracia la religión no debe ser considerada sólo un asunto privado, lo cual no significa que deba vulnerarse, tal como lo hacen estos obispos, la estricta separación entre el Estado y las distintas confesiones.

Si malo es que algunos partidos tengan la laicidad como bandera, tambien es intrinsicamente malo que una determinada Iglesia pretenda mantener sus privilegios en el sistema fiscal o el de la educación, porque no concuerda con nuestro ordenamiento constitucional, sobre todo porque es poco cristiano tener la hegemonía sobre estas materias. Somos los católicos los que deberíamos pedir a nuestros obispos, es más exigirles el fin de nuestras ventajas injustificadas. El Estado no debe subvencionar a nadie ni a nada.

Echando una mirada al Evangelio y comparandolo con las actuales polémicas y se nos va la vista a Mateo 25: "A los que dieron de beber al sediento, de comer al hambriento y de vestir al desnudo Cristo los salvará; a los que pasaron de largo, los condenará.

¡Coñe que ni pintiparada la parrafada!