LA IGLESIA Y LA SEXUALIDAD
Esquema para hablar de la sexualidad con los jóvenes
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Jesucristo punto de partida de toda la moral cristiana según la Iglesia. - Cristo no es liberal. Hace del amor el centro de su predicación, pero no anuncia que todo va a ser según nos guste o nos plazca. Es falsamente cristiana la pretensión de rechazar todo lo que limite la libertad. Jesús no oculta que su camino es estrecho, pide renuncia, fidelidad, vigilancia. - Cristo no es rigorista. No es hombre de celos fanáticos ni de horizontes estrechos. El Dios que anuncia ama las diferencias y odia las exclusiones. Jesús no pone sobre los hombros de los demás cargas que no pueden llevar. No es juez que condena irremisiblemente. - La posición de Jesús es la de la parábola de los talentos: a quien se le dio más, más se le pedirá. A quien se le dio poco, poco se le exige. Jesús mira la totalidad, las luces y las sombras. Descubre rosas donde la mirada humana solamente ve lodo. Acoge a todos como punto de partida, no de llegada. A partir de una acogida fundamental, señala nuevos horizontes y nuevos retos. Las principales lacras de la visión eclesiástica de la sexualidad. - El sexo es malo. Es una tentación permanente y tiene como fin echar a perder las cosas. Es el origen de muchos otros males y una vida sin sexo sería mucho mejor. - El sexo es solamente para procrear. Cualquier uso fuera de tener hijos no es bueno. Así lo dice el libro de Tobías. - El placer es malo y debemos sentir culpa si nos satisface. - La persona es enjuiciada fundamentalmente por las cosas que hace en la cama. El juicio de la bondad o maldad de una persona se hace tomando en cuenta de la cintura para abajo. |
Liberación sexual….pero en Cristo - El sexo es bueno. Fue puesto por Dios como oportunidad de realización personal y de rasuración en comunidad. Es una fuerza constructiva, que equilibra, que permite alcanzar la felicidad. La sexualidad no se identifica con la genitalidad. - La unión genital entre el hombre y la mujer tiene dos finalidades, no solamente una: se trata de crecer en el amor y de fundar una familia. Ninguno de estos fines es más importante que el otro. - El placer es parte importante del ejercicio de la sexualidad y, en general, de una vida sana y fecunda. No somos estoicos: somos cristianos. No amamos el dolor, aspiramos a construir una sociedad feliz en la fraternidad. - La vida humana es mucho más que ejercicio de sexualidad. No nos preocupan tanto los valores de la justicia y la igualdad como la pureza (además a veces mal entendida). - La combinación de libertad y responsabilidad es la clave para una vida sexual cristiana. Es una habitación a la que también tiene que entrar Cristo, lo que no quiere decir que la Iglesia tome las decisiones de la cama. - El sexo es muy importante para tratarlo a la “ligera”. Es nuestra vida la que está en juego no la de ninguna jerarquía. Las decisiones en sexualidad pueden transformar el cielo en infierno o viceversa. |
Cuestiones previas
1.- Diferencia entre la opinión de la Iglesia Oficial y las posiciones dentro de la Iglesia, magisterio y libre opinión, obediencia y desidencia, norma oficial y respeto a la conciencia.
2.- La posición de la Iglesia católica ee una entre otras posiciones en las distintas religiones. El patrón común es una cultura de discriminación de la homosexualidad, cultivada incluso por medios intelectuales y científicos.
3.- Esta es una posición de tolerancia, nadie puede obligar a otro a pensar de la misma manera que uno, más siendo no creyentes, pero todos tiene la obligación de respetar las ideas del otro, haciendo un esfuerzo por comprender sus razones. Una cosa muy importante es sentirnos del mismo lado de la batalla contra el autoritarismo ideológico y en contra de la discriminación.
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La Iglesia Oficial y sus declaraciones - Ha habido una progresión desde la condena por ser actos antinaturales y no contribuir al único fin de la relación sexual, que es la procreación, hasta las más recientes tomas de posición. No es un progreso sin tropiezos. - Uno de los avances poco perceptibles para quienes no son especialistas es la numerosa cantidad de distinciones que los teólogos de la moral católica se han visto obligados a incluir en sus reflexiones. Puede hacerse distinción entre: · Tendencias homosexuales y comportamiento homosexual. · Hemofilia sin relaciones sexuales y hemofilia con genitalidad incluida. · Homosexualidad primaria o irrversible y homosexualidad ocasional. · Homosexualidad y bisexualidad. · Pederastia y homosexualidad. · Homosexuales equilibrados y homosexuales neuróticos. · Homosexualidad persistente y homosexualidad episódica. · Prostitución homosexual y psedohomosexualidad por fobia. · Homosexualidad y gineconomorfia o andromorfia. - Las definición del Catecismo de la Iglesia Católica” La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva y predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presentan como depravaciones graves. La tradición de la Iglesia ha declarado siempre que los actos homosexuales desordenados son contrarios a la ley natural, cierran el acto sexual al don de la vida y no proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual. Un número apreciable de hombres y mujeres presentan sin embargo, tendencias homosexuales instintivas.. Se evitará, respecto de ellos, todo signo de discriminación injusta. Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. |
Cristo, el punto de partida 1.- Una de las verdades más importantes para los cristianos es que Jesús de Nazaret, el hombre concreto que vivió en Palestina durante más de treinta años, es la revelación definitiva de Dios. Pueden privilegiarse algunos rasgos de la personalidad de Jesús, pero ningún retrato está completo si omite estos datos fundamentales: · Jesús nunca rechazó a nadie. · La sociedad judía era una sociedad esencialmente marginante. · Jesús obró de manera diversa: se acercó a aquellos que eran despreciados y considerados pecadores en su tiempo. · Esta es la actitud pastoral de la parábola de las cien ovejas y es la actitud que debe regir la pastoral de la Iglesia. · Jesús es esencialmente misericordioso. No hubo sufrimiento humano que él no compartiera y consolara. La parábola del Buen Samaritano nos lo recuerda. · La invitación a seguir a Jesús solamente encuentra un obstáculo: la pretensión de vivir para sí mismos y no para los demás. Nada del tema sexual. Una vida que se encierra en sí misma es una vida que no puede pretenderse cristiana. La alteridad es el elemento fundamental del cristiano y el criterio por el que será juzgada su fidelidad a Jesús. Así aparece en Mt 25, 31 ss. · La experiencia de Jesús viene enmarcada siempre por una experiencia comunitaria. La comunidad cristiana ha de ser casa de todos y de todas, incluidos los homosexuales. · Hay dos grandes tendencias: quien impulsan la vida casta y quienes aceptan los comportamientos homosexuales y actos homosexuales. Según la Iglesia Oficial solamente los primeros pueden denominarse católicos. · Se debe hacer un acompañamiento pastoral inspirado en Cristo, que no seleccionó el trigo de la cizaña antes del tiempo de la siega. Eso le toca al Padre del Cielo. Jesús lanzó a todos su mensaje: levantó a los caídos, animó a los desanimados. Hay que salir al encuentro de quienes están al margen es consecuencia lógica del seguimiento de Cristo. · Toda pastoral debe partir de la escucha, del despojamiento de soluciones hechas. Acoger no significa justificar. La acogida es puente a través del cual cada uno irá descubriendo qué es lo que Dios quiere de uno. · Un elemento fundamental es evitar el pansexualismo. No todo es sexo, ni las personas son solo homosexuales. Hay que mirar la riqueza de la persona. Eso es tarea del pastor y del fiel. La Obsesión por el sexo es alienante y desmovilizadora. · Posibilidades abiertas: grupos de oración, comunidades de autocontrol, seguimiento de parejas homosexuales estables, inserción en la pastoral desde el “armario”. · Se trata de discutir cómo, por qué, de qué manera, ir más allá de las disposiciones de la Iglesia. |

Vinicius
12 mar 2008 | 02:37 PM
Sexto Madamiento
Se refire a actos impuros que Dios no quiere que cometamos, actos impuros todos aquellos que nos hagan pecar contra la pureza en todos sus sentidos.
Centramos este mandamiento en la pureza física, pero no debemos olvidar que la pureza es también del espíritu; si nos manchamos físicamente manchamos también nuestra alma, pero la mancha directa al alma es más grave con otras faltas.
Actos impuros cometemos cuando pecamos contra ese amor que Dios nos da y que no aprovechamos; amor de Dios en el corazón tenemos todos puesto por el mismo Dios que nos ama, pero lo rechazamos, rechazamos a Dios en nuestro corazón y cuando le rechazamos actuamos de manera impura.
La gravedad, como ya sabemos, depende del estado en el que nos encontremos, pero también depende de la conciencia que tengamos cuando usamos la libertad.
Así, si se abre el abanico de posibilidades, actos impuros también son faltas que están contempladas en otros mandamientos; pero en este, quiere Dios centrarse de manera especial en la pureza del alma como tal, como era al principio.
Los actos impuros manchan el alma.
Cuando hacemos algo y nos quedamos inquietos es que sabemos que está mal, ese acto es impuro porque está manchando nuestra alma; pero lo importante no es ya que caigamos en lo que significa en realidad el mandamiento que Dios nos presenta como guía para nuestra vida, sino que realmente cambiemos, mejoremos y no sigamos faltando en lo mismo.
Insiste este Mandamiento pues, en lo mismo, la pureza del alma que tan descuidada tenemos.
Si Dios no está presente en nuestra vida, si la mirada de Dios no la tenemos presente a cada instante, los actos impuros son continuos.
El alma necesita del amor de Dios para limpiarse, y cuando se ama con el corazón limpio, cuando el amor de Dios en nuestro corazón tiene salidas hacia los demás, hacia nosotros mismos, limpiamos, como ya sabemos, las faltas; si falta el amor todo se ensucia.
Las expresiones de afecto, a todos los niveles, pueden ser expresiones puras si se impregnan de amor, pero es que esto ya lo sabemos, como tantas cosas que sabemos pero que no aprovechamos.
Y en este mandamiento en el que se habla de actos impuros nos preocupamos de los nuestros propios,
¿y qué pasa con esas personas a las que queremos, cercanas?
¿Ayudamos acaso a nuestros hermanos a que no cometan actos impuros? ¿Los ayudamos?
¿Cómo los vamos a ayudar si no tenemos conciencia de lo que es faltar realmente a la pureza del alma?
Y muchos seguiremos centrándonos en el aspecto físico de la impureza, pero tenemos que recoger y no olvidar que la impureza más grave es la del alma que se ensucia por actos que atentan sobre la existencia de Dios; cuando ponemos en duda que Dios existe, cuando ponemos en duda que Dios no es poderoso, no es misericordioso, cuando ponemos en duda que Dios es nuestro Padre del Cielo, la impureza impregna nuestra vida, porque todo lo hacemos bajo la mirada de un mundo que nos engaña, porque estamos para movernos en el mundo usando del mundo aquello que necesitemos en orden, no para que el mundo nos ahogue y nos lleve por donde no queremos ir.
Todo aquello que hagamos bueno para nuestras almas o bueno para las almas de nuestros hermanos serán actos puros, y rezar es un acto puro, y perdonar de corazón es un acto puro, y transmitir alegría es un acto puro, son muchas, muchísimas las cosas que se convierten en actos puros.
Los diez mandamientos son guías para nuestras vidas, este mandamiento en el que se nos impulsa a actuar de manera pura, conocedores ahora de que el mandamiento, aparte de centrarse por nuestra propia naturaleza en la parte física, se centra también en la espiritual, conocedores de esta realidad, seamos más exigentes con nosotros mismos en el cuidado del cumplimiento de estas guías que Dios nos dio.