Muchos protestan:

"La Iglesia se mete en política. Pretende intervenir en un terreno que no es el suyo y sobre el cual no tiene ninguna competencia."

Frases como la anterior se escuchan estos días en España, también la hemos escuchado en otros países como en Francia e Italia y otros estados del mundo. Un viejo tema que parecía completamente olvidado, vuelve a la actualidad, e incluso llega a ser en algunos casos " un tema candente".

No es que el "Gallo", no lo haya dicho también, pero entiéndase: siempre hacen los jerarcas política desde el mismo sector o en contra de otro sector y la Iglesia debe ser ´crítica con todos partidos políticos, en el caso de que lo hagan mal o vayan en contra de lo que llamamos nosotros el Reinado de Dios.

Es cierto que los tiempos del anticlericalismo y d elos republicalismos "tragacuras" se hallan muy lejos de nosotros y esos "partidillos" nada significan ni tienen predicamentos ninguno. Pero el problema de las relaciones entre la Iglesia y las Sociedades políticas vuelve a presentarse ahora bajo perfiles nuevos, tal es así que incluso el PSOE ha amenazado con "verse las caras con la Iglesia" después de estas elecciones del año 2008.

Durante siglo y medio la Iglesia había luchado contra los Estados Liberales intentando mantener su indepedencia, la libertad del culto católico, la enseñanza religiosa, la familia y el matrimonio cristiano, pero algunos dirigentes eclesiales se han alineado con el poder más de lo debido buscando su protección, con lo que han perdido su verdadera libertad.

Esta clase de conflictos, no han desaparecido del todo. También persiste aún en países en los que la Iglesia no encuentra ni un mínimo de garantías de libertad e independencia para poder ejercer su misión pastoral y evangelizadora.

Pero, por otra parte, lo que oudieramos llamar el horizonte político de la Iglesia se ha ensanchado. A partir de Juan XXIII y del Concilio Vaticano II, el "talante eclesial" se ha modificado profundamente aun y a pesar de,los pasos hacia atrás dados durante el Pontificado de Juan Pablo II y en lo que se refiere a las relaciones de la Iglesia con el mundo. Identificandose con lo que la Institución considera como legítimas exigencias del mundo de nuestro tiempo. La Iglesia se ha constituido en muchos lugares en la defensora de los derechos universales del hombre, de las libertades cívicas y sociales, de la Justicia, la Libertad y la Paz de los pueblos, aunque en otros países no ha sido precidamente ese su cometido, como en años pasados en España, Argentina o Chile...etc.

Pero la nueva actitud de la Iglesia que constrasta con la de otros tiempos y en algunos lugares, ha planteado en muchas partes "conflictos de nuevo estilo" que asombran y escandalizan a muchos cristianos. Sin embargo esto no significa que la defensa de la fe y de lo sagrado hayan dejado de ser la tarea primordial de la Iglesia.

La Iglesia hace política, es cierto, pero la hace a su manera y en función de sus propios fines, que abarcan el bien religioso de toda la humanidad...pero debe hacer política para defender al menos privilegiado y sin apartarse nunca de lo que es su misión primordial, la defensa de los pobres.