Jesús al llegar a Jerusalén y realiza tres acciones simbólicas que le revelan como el Mesías:
La entrada en Jerusalén
La maldición de la higuera estéril
La purificación del Templo.
Estos gestos, sobre todo, la expulsión de los mercaderes, encuentran una rápida respuesta de las autoridades judías.
Estas disputas entre Jesús y el judaísmo oficial…los “muy religiosos” terminan siempre con una pregunta de Jesús a la que sus adversarios no saben contestar.
Lo que estaba en juego en ellas es el honor de Jesús. Éste es el marco que estudiamos hoy…”los muy religiosos” no pueden soportar a Jesús ni a nadie que venga a enmendarles la plana o a decirles que lo hacen mal, eso ocurre igual hoy, no es privativo del pueblo judío...hoy lo podemos contemplar en muchas parroquias y a nivel diocesano o mas alto.
Después de que los miembros del Sanedrín, los fariseos, los herodianos y los saduceos han sometido a Jesús a un particular interrogatorio con la torcida intención de “cazarlo en alguna palabra” (Mc 12,13), se acerca finalmente a Jesús un maestro de la Ley…Pero su actitud, no es hostil a diferencia de los demás…No pretende tenderle ninguna trampa…Tiene una pregunta importante que hacer y se la plantea a Jesús por derecho porque le había oído discutir con los demás y “habían observado lo bien que les había respondido”….Reconoce este maestro de la Ley su autoridad.
Es muy importante subrayar que los maestros de la Ley, también llamados escribas, eran los especialistas en la Ley de Moisés. Eran hombres que habían dedicado largos años de su vida al estudio de la Ley Judía y para todo eran consultados cuando surgía una duda acerca de las interpretaciones de la ley, de tal o cual precepto.
Puede parecer extraño que un hombre con semejante formación se acerque a Jesús con una pregunta que él mismo sabría responderse….Pero la cuestión no era tan sencilla. La realidad era que el número de normas y preceptos que debían observase eran más de setecientas, y era muy difícil distinguir que era lo esencial y lo secundario….Se cumplía aquello de que “los árboles no dejan ver al bosque” y eran muchos los que discutían sobre esta cuestión….¿Qué es en realidad lo más importante? ¿Cuál es el mandamiento principal?
Jesús responde enseguida, pero en su respuesta hay algo que llama mucho la atención, porque en realidad le cuesta mucho responder con un solo Mandamiento…No tiene más remedio que hablar de dos…el mandamiento mas importante para Jesús son dos: Amar a Dios con todo el ser y al prójimo como ti mismo. O dicho de otra manera:
ES IMPOSIBLE SEPARAR EL AMOR DE DIOS Y EL AMOR A LAS PERSONAS, PORQUE AMBOS SON LAS DOS CARAS DE UNA MISMA REALIDAD…..ASÍ LO AFIRMA CUANDO DICE: “NO HAY OTRO MANDAMIENTO MÁS IMPORTANTE QUE ÉSTOS”.
Si tú eres religioso, no puedes decir todos los días que amas a Dios, que celebras la eucaristía, presidiendo o participando y no mirar a tu semejante a la cara, porque entonces está incumpliendo el más importante mandamiento de Jesús.
Al formular la respuesta, Jesús recurre a dos textos bien conocidos de la Torah (ese es el nombre que los judíos le dan a la Ley de Moisés), citando textualmente a Deuteronomio 6, 4-5 y Levítico 19,18….Entre tanta “paja” Jesús se mostró perfectamente capaz de encontrar la “aguja”…que aquel escriba buscaba con interés…otros en cambio a pesar de haber pasados casi 2000 años de aquellas palabras aun siguen buscando el camello y no lo encuentran ni aunque les quiten la paja de en medio.
El maestro de la Ley se muestra totalmente de acuerdo con Jesús: “Muy bien…tienes razón”, son las palabras que le dice. Una corriente de simpatía mutua se establece entre los dos.
El escriba reconoce que AMAR A DIOS Y AL PRÓJIMO VALE MUCHO MÁS QUE TODOS LOS HOLOCAUSTOS Y SACRIFICIOS Y TODAS LAS PRACTICAS RELIGIOSAS DEL MUNDO…LO QUE EQUIVALE A AFIRMAR QUE EL CULTO QUE OFRECEMOS A DIOS CON NUESTROS SACRIFICIOS SE CONVIERTE EN UN RITO COMPLETAMENTE VACIO DE SENTIDO Y NO EXPRESA NUESTRO AMOR POR ÉL SI NO VA ACOMPAÑADO DEL AMOR AL PRÓJIMO….Dios a estos “religiosos” no los escucha, se tapona los oídos.
La última palabra corresponde a Jesús. Ha escuchado como el escriba ha reaccionado y ante su respuesta añade:
NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS.
De esta manera, Jesús deja claro que el mandamiento del amor no es solamente el mandamiento más importante para un judío o para un “muy religioso”…los preceptos más importante de la Torah, del Magisterio, de la Tradición, no es lo principal, amar a los semejantes, darle conversación, acercarse a otro es el Mandamiento para entrar en el Reino de Dios, es más importante que hacer las cosas muy bien en el templo, andar de rodillas, con cara triste, rezando mucho….ES LA REGLA DE ORO DE LOS QUE QUIEREN SEGUIR A JESÚS.
Una norma que no levanta barreras insuperables entre distintas religiones o entre personas, sino que ayuda a todos a encontrarnos en el cumplimiento de la única cosa verdaderamente importante: EL AMOR.





amedialuz_
2 mar 2008 | 06:01 PM
el amor, no tiene religión, va mas alla,
el amor al proximo pasa por la tolerancia,
la comprension, la entrega.... y es lo
mas dificil de practicar, buen post, realmente
los post que publicas son muy buenos....
siempre estoy atenta....
saludis
meblas
2 mar 2008 | 08:35 PM
Entre Enrique, tú, mi grupo de trabajo y mis inquietudes voy enterándome de las cosas. Así lo creo y es asunto común a todas las religiones: "no hagas a los demás lo que no quieras que te hagan", y lo que más queremos es ser amados, así que ese mandamiento de "amar al prójimo como a mí mismo " va por ahí. Y si es prójimo aquel samaritano que cura, atiende, paga por aquel desvalido, se vuelve la pelota a mi tejado. Vale, pues eso.
teodoro-gallo
3 mar 2008 | 05:38 AM
Amar significa entregarse en cuerpo y alma al otro ¿de qué nos sirven tantos rezos, tantas procesiones, tantas eucaristías...si e nuestor prójimo le dejamos que se de un golpe contra una esquina?
Nostros para estar bien con Dios o como le queramos llamar, solamente debemos estar en esa esquina para sostenerlo y evitar que se golpee....ese es el mandamiento del AMOR.
Ahora que es tiempo de retiros y cofradias, se debería pensar mucho en esto, porque de nada sirve "volvernos" santitos, si no queremos a los demás.
saludos a ambas
Vinicius
3 mar 2008 | 03:09 PM
Hablmos de amar a Dios, de amar al que es nuestro Creador. Los que aman a Dios por encima de todo están con Dios.
Estamos en un camino largo, en el que hay tropiezos, en el que hay también muchos ánimos y alientos.
Aunque no lo sabemos bien con certeza, junto a Dios estabamos, formando parte suya. Nos marchamos de su lado dando muestras de falta de amor. Dios en esta primera ley, guía, mandamiento, como queramos denominar en palabras, en este primer consejo, Dios revelaba a los hombres, hijos suyos, que se apartaron en un principio, la meta que debemos tener todos, porque si amamos a Dios por encima de todas las cosas nos uniremos de nuevo, volveremos al lugar de donde partimos. La prueba está en nuestra vida de manera continua.
Faltamos con mucha frecuencia a todos los mandamientos, Dios nos regala momentos de cercanía, tener a Dios en nuestros corazones y en nuestras mentes, también instantes de certeza de su existencia, de su amor, y como respuesta natural de nuestro ser amamos, pero Dios nos deja de nuevo en el camino, solos con su palabra, solos con el ejemplo de Jesús, para que en libertad nos acerquemos a esa meta que es llegar a amarle totalmente.
Amamos a Dios cuando por Dios en Jesús, cuando por Dios-Padre Todopoderoso, cuando por Dios-Espíritu Santo cambiamos mejorando. Amamos a veces, decimos, y otras veces no amamos, y en verdad es un proceso que tenemos todos que experimentar para volver a Dios. Es fácil hablar, muy fácil decir a los demás y confundir también. A veces, el mal se cuela de tal manera en nuestros corazones y en nuestras mentes que no atinamos a distinguir bien entre lo que está de cara a Dios correctamente puesto y lo que está claramente desordenado. Y amar a Dios se manifiesta en muchas cosas en nuestra vida, y el no amarle también; sin embargo, es un mandamiento en el que no solemos pararnos a reflexionar, nos detenemos más en otros mandamientos.
El primer mandamiento de Dios es lo que quiere Dios de nosotros, que volvamos con Él, pero para volver hay que amarle; por eso en las moradas de Dios hay tantas estancias distintas, porque nuestra evolución es distinta también, y a medida que avanzamos y mejoramos, a medida que hacemos méritos ante los ojos de Dios, esa estancia que nos espera, esa morada que nos va a cubrir estará más cerca de la meta, y todos esperamos que el camino seguirá después de ahí; porque ahora estamos donde estamos, en un pasar; esperando mucho más allá de este pasar .
Amar a Dios significaría cumplir el resto de los mandamientos.
Quien ama a Dios por encima de todo entrega su vida a Dios, se convierte en instrumento útil para Dios, para lo que Dios quiera.
Nunca es tarde para convertirse en instrumento de Dios útil; por eso es bueno que no nos juzguemos unos a otros, porque aquel que creemos más alejado, en un momento, en un instante, puede volver su mirada a Dios y cambiar de tal manera que se acerque a Dios y se quede juntito a Él, y vosotros muy lejos aún; y cuando digo todos es que todos juzgamos a otros hermanos, sobretodo a aquellos que han hecho faltas graves a ojos de hombres, los condenamos; no somos jueces válidos.
Si amamos a Dios, si queremos amar a Dios, si queremos llegar a esa meta que Dios nos ha puesto, que en realidad es la recuperación de lo perdido, si queremos amar a Dios hagamos de verdad por cambiar, con las fuerzas que tenemos, poco a poco, de manera firme, hablando menos, criticando menos a nuestros hermanos, hablando tan sólo si es para hablar bien, respetemos a los demás, ayudemos en lo que podamos, siendo prudentes para no confundir, pero sobretodo astutos para que nuestra alma no se ensucie.
Si queremos amar a Dios, tenemos que buscar a Dios, tenemos que buscar a Jesús en nuestro interior, en el interior de los demás, porque Jesús está con todos y en todo, Jesús utiliza a todos para ayudarnos, y a veces, necesitamos de un aliento y lo recibimoss de un hermano, es Dios actuando a través de él.
Somos instrumentos válidos tanto más cuanto más conciencia tengamos de que lo somos, de que podemos ser instrumentos de Dios.