
Nada mas llegar a Jerusalén, al día siguiente, hace constar que es un Mesías de Paz para inaugurar un Reino que no es violento…el reinado del amor…que no va a entablar ninguna batalla con los romanos, aunque los critique….entra en el Templo y realiza un gesto, que a primera vista parece una contradicción con todo lo que él predica. El relato de Marcos refleja muy bien cual es el ambiente de la gran explanada del Templo de Jerusalén…Un inmenso recinto porticado que rodeaba al Santuario, pero que en realidad parecía un mercado mas que templo. Allí se vendían los animales para el sacrificio, se cambiaban monedas y se realizaban otras operaciones financieras….ante esta realidad él reacciona con inusitada violencia….en sus gestos hay un carácter destructivo: expulsa a vendedores y mercaderes, vuelca la mesas de los cambistas e impide el trasiego de mercancías. Lo hace porque no está en absoluto de acuerdo con aquel “tinglado” montado en torno a la casa de Dios y protesta apasionadamente contra la comercialización de las cosas santas. ¿Qué quiere decir con todo esto? No se trata de un acto de violencia gratuita. Si Jesús hubiese sido un fanático, que no lo era, o un violento, habría empleado la violencia sistemáticamente y no solo en esta acto…y solo lo hace para llamar la atención en algo muy fundamental. Jesús se ha comportado aquí como los grandes profetas de Israel, actos para apoyar sus palabras, los profetas lo hacían, eran acciones llamativas mediante las cuales querían decir cosas por ejemplo Jeremías 19. Lo fundamental es por tanto, no el gesto, por muy extraño que parezca, sino aquello que se nos quiere comunicar por medio de ese gesto. En esta caso es el mismo Jesús quien se encarga de aclararlo. Después de este acto tan expresivo y a mismo tiempo tan chocante, se pone a enseñar a los que le observan…Son precisamente sus palabras las que explican lo que acaba de hacer. En lo que enseña en ese momento recuerda dos pasajes proféticos. Cita en prime rlugar a Isaias 8Is 56,7), recuerda cual debería ser, según la voluntad de Dios, la verdadera función del Templo: “Mi casa será casa de oración para todos los pueblos”….y a continuación recuerda unas palabras de Jeremías (7,11), pone de manifiesto esa función que no se cumple en el templo, porque la casa de Dios “se ha convertido en una casa de ladrones”. El templo ya no es lo que Dios quiso que fuera y por eso está amenazado de ruinas. Jesús, como ya hicieron los profetas del A.T., quiere que el templo vuelva a significar hoy la voluntad de Dios: una casa de encuentro de oración para todos los pueblos…esa mesa compartida….donde no existan distinciones de ningún género…pero eso no estaba ocurriendo en realidad… El templo es un espacio donde se pone en evidencia todo tipo de discriminaciones: entre ricos y pobres; entre sanos y enfermos; entre hombres y mujeres; entre judíos y paganos: entre justos y pecadores; entre laicos y sacerdotes….y Dios nos quiere a todos revueltos, juntos y en la misma mesa. Marcos nos ayuda a comprenderlo y enmarca este episodio según la literatura que él usa con predilección, como en aquel otro cuando habla de la higuera estéril. El templo es como una higuera bien frondosa, tiene hermosas hojas…pero no tiene fruto alguno…el fruto está lejos del Templo…..porque el culto con esa ropas, esos hombres tan serios, con tanto sahumerio, tantos inciensos, tantas palabras extrañas, tantos gestos obsoletos…la verdad es que está muy solemne…pero está vacío de contenido……es pura hojarasca porque no puede ofrecer los verdaderos frutos…la oración, la justicia, la misericordia, la mesa para que coman todos…no sabe, se asusta y se inhibe…es como los apóstoles cuando le dicen a Jesús que quieren construir tres cabañas…..allí se estaba tan bien ¿por qué tienen que venir más?...hagamos las cosas muy solemnes y así vendrán menos a comer de este pastel que es solo para nosotros……Jesús es el hijo que ha venido a recoger el fruto en la viña de su padre y no sólo se los han negado, sino que ha encontrado tal oposición, tantos hombres revestidos de ceremonial, que incluso por decirlo lo van a conducir a la cruz (Mc 12,1-12). Jesús lo hace todo con mucha autoridad y eso conmueve y llama mucho la atención…Por eso no es extraño que los miembros del Sanedrín le interroguen más tarde el origen de esa misma autoridad (Mc 11,27-33)…..Jesús se revela como el Juez que con el poder de Dios (nadie lo tiene más que él, pronuncia su severo veredicto de condena sobre Jerusalén y el templo. Hay dos reacciones ante el gesto de Jesús: La gente se muestran asombradas con esta enseñanza. Los sumos sacerdotes y los maestros de la ley buscan el modo de acabar con él. Han entendido todos perfectamente el mensaje y han comprendido las palabras de Jesús que se referían a ellos y no los comerciantes y cambistas, son los “ladrones” que han hecho del templo un coto vedado donde aprovecharse de sus privilegios y su poder para hacer negocio y enriquecerse a costa de las cosas santas… La conjura contra Jesús de la ciudad se pone en marcha, entonces y en todo tiempo. Él mismo se ha trazado el camino y quien lo quiera seguir se lo tiene que trazar de la misma forma o no es cristiano…tiene que ser crítico con lo que vemos…porque la casa de Dios es casa de oración y no de lujos. Acaba el episodio con la salida de Jesús de la ciudad…esa es una expresión de alejamiento y preludio y definitiva expulsión que tendrá lugar en el momento de su muerte. JERUSALÉN QUE DEBÍA HABER ACOGIDO AL MESÍAS CON LOS BRAZOS ABIERTOS, SE CONFABULA CONTRA ÉL…LAS COSAS DE DIOS…SON SIEMPRE MUY MOLESTAS, POR ESO TENEMOS TENDENCIA A MANEJARLAS A NUESTRO ANTOJO, DICIENDO LO QUE ÉL NO DIJO NUNCA O HACIÉNDONOS REPRESENTANTES DE ÉL SIN DOCUMENTOS QUE LO AVALEN.

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