Siempre se ha dicho que un hombre formado es algo valioso, ahí están los grandes filósofos, los grandes pensadores, los grandes hombres de la humanidad, que han hecho de su vida un estudio constante.
Hoy en día como una persona no esté debidamente formada no tiene entrada en el mundo del trabajo...pero muchos humánamente se han formado para poder hablar a las personas con conocimientos de causas y no decir "tonterias".
Pero el estudio, la formación, nos lleva a la investigación y de ella la erudicción....y cada vez que un hombre o una mujer investiga y se va encontrando con la verdad de su vida y con la verdad de la vida...se olvida de su verdadera humanidad...de su humildad...y eso e slo que nos ocurre a muchos....descubrimos...descubrimos y nos olvidamos que alguien no sabe descubrir o no tiene los medios para descubrir y ese es el gran error de los investigadores.
Ayer en la tertulia radiofónica, dos personas hablábamos de lo mismo, pero desde distintos prismas, pero en el fondo la misma esencia del tema.
Nadie estaba dispuesto a ofrecertorcer su voluntad; el investigador estaba en posesión de la verdad descubierta y el matemático en la realidad de la ciencia...nadie cedía un ápice de sus posturas y fue aquí en este punto donde el moderador de la tertulia, puso la guinda en el pastel: ¿Y de los sencillos qué?....y entonces el Gallo, se turbó, ya no galleaba, ya no cacareaba, pensó que las grandes cosas solo le son reveladas a los sencillos, a los que no tienen cultura, a los que entienden las cosas de andar por calle.
No podemos sentirnos superiores a nadie, porque baja la Palabra (en este caso del moderador) y nos deshace todos los plantamientos...pedir perdón no es perder hombría, no es perder sabiduría...es solo eso...ser sencillos como la paloma.