Tienes que vivir Sevilla
para entender ese momento,
para sentirte transportado
alugares imaginarios.
El azahar del sur, puro, reposa
en los escalofrios del portento.
Un aliento cachorro en el cimiento
y una lágrima virgen por la rosa.
Los habares en flor. el macilento
rito de la Verdad pugna y acosa.
Por el naranjo al sol la dolorosa
punzada de la acera sobre el viento.
Agonía del sur. Lenta agonía
por la que el aire cita, clama y vierte
su verónico paño sin memoria.