Hay cosas que muchas personas no conciben y es que existan personas que no son como ellos, es decir, que son blancos, rubios, cojos, mancos, gays, lesbianas y que como ciudadanos tiene los mismos derechos que todos…y se da en muchas “castas” que precisamente tiene mucho por lo que callar.
La mayor de las veces nos encontramos oposición a los gays dentro del seno de la Iglesia, cuando esto debería ser completamente contrario, pues en donde mas gays existen es dentro de esa Institución…y no porque sea una institución de gays, nada de eso, que los hay muy heterosexuales, pero es que muchos recurren en el último esfuerzo por tapar su forma de ser a la Iglesia.
No tenemos nada que objetar al respecto, porque si es una persona que sepa estar y sea digno es cosa de alabarlo, pero el corazón a veces los traiciona y es aquí como en la mayoría de los casos, se dan verdaderas atracciones sobre jóvenes o lo que es peor niños que están a su cuidado o van mucho por las parroquias. Tocamientos y acciones delincuentes son las que muchas veces saltan a las páginas de los periódicos, como tantas veces hemos leído.
La Iglesia Institución trata por todos los medios de acallar esta violencia y delincuencia, porque creen que eso les hace mal, y no destituyen al que delinque manteniéndolos a capa y espada en el mismo lugar o en caso extremo enviándolos a otra parroquia, cuando lo correcto debería hacer que se le expulsara de la Iglesia con todas sus consecuencias.
La cosa es muy extraña porque mientras se cobijan estos tremendos delitos, por otro lado se fomenta la homofobia de parte de muchos prelados.
Si Dios, que es justo y en el que los eclesiásticos creen, hubiese querido que estas personas no existiesen, lo habría hecho, pero el caso es que están ahí a pesar de que la Iglesia cierre los ojos y están dentro. Si ahora legalizasen el casamiento de los sacerdotes, más de uno se casaría con su pareja hombre y entonces veríamos el ridículo mas espantoso que ha hecho durante años la Institución.

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