El OCHO es un símbolo cristiano. Los Evangelistas usan este número como símbolo del mundo definitivo, más allá de la primera creación (el siete).
Al ser OCHO LAS BIENAVENTURANZAS de Mateo (5,3-10) alude precisamente a la realziación en la tierra del Reino de Dios, realidad del mundo futuro.
Paralelamente, la datación de "a los ocho días" en que se verifica la transfiguración en Lucas (9,28) indica que Jesús va a manifestar a los disc´´ipulos la realidad definitiva del Hombre, más allá d elos lómites del mundo presente.
La misma datación "a los ocho días" señala el Evangelio de Juan la segunda aparición del Jesús resucitado a los discípulos (Jn 20,26) e indica el carácter pleno y definitivo del tiempo mesiánico, la presencia en la historia de la realidad futura; completa así el carácter d enovedad y principio indicado por la denominación "el primer día de la semana" (20,19).