Hay personas que no figuran en los libros de los record, no son nadie, cuando alguien pasa por su lado ni siquiera se fija en ellos, sobre todo cuando pasa un rey, un obispo, un preboste de algún lugar o a veces el mismo jefe de la empresa. No son guapos ni famosos, no comparten los mismos sitiosde los demás, en una palabra no son nadie, yo diría menos que nadie, y aunque en ocasiones sean ricos, no consiguen que los quiera nadie, porque son insignificantes y además si tienen un negocio que los "muy religiosos" tiene por no apto lo odian y dicen que es un pecador.
Pero esa personas insignificantes también tienen sus problemas y a veces muy grandes.
Nos estamos refiriendo a Zaqueo, ese hombrecillo del que nos habla hoy el Evangelio, dice que se subió a un sicomoro para ver pasar a Jesús.
Zaqueo era un hombre rico pero que no lo quería nadie porque era un recaudador de impuestos, cosa muy mal vista en Israel y la gente se acercó a ver pasar a Jesús, no le dejaban hueco al hombrecilloy él se subió al árbol.
Y al pasar Jesús le dice: Zaqueo baja pronto que hoy tengo que alojarme en tu casa.
La gente comenzó a murmurar de Jesús: ¡Oye mira se va a lojar en casa de un pecador!
Y la respuesta de Jesús es que: "hoy ha llegado la salvación a esta casa porque ha venido a busca rlo que estaba perdido"
Esto quiere decir que para Dios, nada está perdido, desde lo más insignificante a lo más abyecto.
La mayoría de las veces ponemos en boca de Dios cosas que jamás ha dicho o cosa que nos interesa decir que "las dijo Dios"..primero Dios, como "ente" no ha dicho jamás esta boca es mía y Jesús de Nazaret sabe lo que su Padre quiere decir.
Para Dios nadie es prescindible, todo el mundo tiene su salvación...hasta este Gallo que cada día está más pecador.