Perdonar nos cuesta mucho, pero es que no leemos ni asimilamos los gestos de Jesús...porque Jesús cura a los enfermos no para darles una tranquilidad pasiva, sino para que puedan asumir un camino de Evangelio...de Buena Noticia. Quizás el milagro más significativo en esta línea sea el de la suegra de Pedro, que estaba en la cama con fiebre, un día...un sábado...Jesús la agarró de la mano y la levantó..la fiebre desapareció y ella se puso a servirles (Mc 1,29-31) ¿que quiere decir esto? que Jésús toma la mano de la mujer, dándole confianza para que viva y trabaje en lo que le de la gana en sábado, porque el sábado judío mata las iniciativas del hombre en general y la mujer acoge el gesto de Jesús y se pone a su servicio...pero más complejo es el milagro del perdón, aquellos que llevaban al paralitico en la camilla y lo introducen por un hueco de la techumbre...y lo mira y dice: Hijo tus pecados te son perdonados..(cf Mac 2, 1-12)...el enfermo no hace nada..pero Jesús quiere dejar claro que Dios perdona siempre...y Jesús perdona pero los escribas que se creen secretarios y ministros de Dios, contestan: ¡Blasfema!. ¡Sólo Dios puede perdonar! (Mc 2,6-7). Porque la religión es para ellos una forma de vigilancia, por lo que algunos regulan de forma sagrada la cuantía del pecado y su expiación...pero Jesús rechaza ese control de los judíos y de cualquier religión de esta tierra...y no se le ocurre decir nada más ni nada menos que esto:
Para que veais que el Hijo de humano tiene poder para perdonar...(dijo al paralitico): ¡a tí te dijo, levántate! (Mc 2, 10-11). Ese perdón tiene su origen y sentido humano: viene con los camilleros que llevan al enfermo y se expresa por medio de todos aquellos que creen en los otros. Este perdón conduce a una forma de comunicación integral, a fin de que el antes enfermo pueda asumir su propia carga (camilla) y caminar. El milagro verdadero es el perdón de los amigos, de todos los humanos, que se vuelven capaces de oír y conversar con los demás.