Hace años el Gallo observaba todos las mañanas cuando viajaba en el bus,a una chiquita muy morena, con ojos muy grandes, abiertos a la vida, no tendría más de 7 u 8 años y en los días de frio iba envuelta en un poncho de lana rojo, hecho artesanalmente por su abuela que era la que la acompañaba.
La historia me cautivó porque la abuela era de estas personas que hablan para la concurrencia, es decir en alto, y aunque se dirigía a su nietaen realidad significaba que la escuchase todo el mundo.... muy típico.
La verdad es que aquella señora no era muy lista que digamos, daba a veces síntomas de ser una pobr emuejar que había sufrido mucho en su vida y que la cabeza no le regía muy bien.
Por ella supimos cada mañana, y por supuesto la niña, que la madre no estaba en la localidad que se dedicaba a la prostitución y que "ella su abuela", hyabía recogido a la niña...todo ello adobado con muchos besos a la niña y además haciéndole repetir lo que en el colegio le enseñaban y la abuela miraba a las personas como para que todos admiraran a su nieta y vieranlo lista que era.
Las cosas del Gallo...pensó que ¿qué sería de aquella niña en manos de una mujer ya mayor, que estaba punto de jubilarse (según ella) y que la llevaba a su trabajo (limpiadora)a las 6 de la mañana para acercarla al colegio a las 9?...el Gallo se decía que aquella vida no era la mejor para una menor. Se puso en marcha y haciendo las gestiones con una colegio de religiosas, consiguió que aquella niña tuviese la oportunidad de formarse cristianamente e intelectualmente, creí que era un deber...pero, no conté con la resistencia de la abuela, negándose a que la nieta saliese de su lado...por muchos razonamientos que le di, se negaba a separase de ella, le argüi que para ella sería un alivio y que podrñia verla o llevarsela desde el viernes al domingo, pero no hubo forma.
Los avatares de la vida llevó al Gallo a cambiar de residencia, pero aquellas caras jamás se le olvidaron, poco a poco fui dejando de ver a la abuela y la chica ya con unos 18 o20 años, la volví a ver en algún punto de la ciudad y un día revistiéndome de valor, me acerqué a la joven y le pregunté, nada más hablar con ella me di perfecta cuenta de que era una "copia" exacta de la abuela con las mismas deficiencias mentales y me dijo que trabajaba de limpiadora, ya era tarde para recuperar psicológicamente e intelectualmente a una persona que se habria criado a su aire, porque la abuela ya hacia años había fallecido, calculé que la chica se había quedado sola a los quince años a cargo de las vecinas, nadie más tenía y como Dios le dio a entender llegó a su mayoría de edad.
No la dejé de ver y ayer me brotaron la lágrimas cuando en una calle de mi ciudad, escuché a un hombre que mal cantaba con gritos extentóreosy atodas las luces con sintomas de estar embrigado y también tenía un acompañamiento con una pandereta y al mirar volví a ver a aquella pequeña, ya mayor, que con los mismos síntomas del hombrepedían en la vía pública.
La vida de las personas a veces casi está marcada por la adversidad y aun me quedó el remordimiento de que no había hecho lo suficiente para recuperar a la persona de una indigenciaa todas luces anunciada.
En mi juventudcreo que no hice la suficiente presión para sacar a la joven de su ambiente...¡perdón Señor por no insistir hasta el cansancio!.