En España se están dando en algunos grupusculos brotes de racismo. Hace unos días lo contemplabamos en los informativos.
Bajo la palabra racismo entendemos, siguiendo la definición de la Unesco y de la Conferencia Mundial de las Iglesia de Ippsala en 1968, " el orgullo etnocéntrico del propio grupo racial, la preferencia de las características especiales de este grupo, el convencimiento de que estas características son fundamentales de naturaleza biológica, los sentimientos negativos respecto a los demás grupos, asociados con el impulso a discriminar los grupos de otras razas y excluirlos de la plena participación en la vida de la comunidad".
Esta definición abarca aquellos modos de relación que se pueden denominar racistas, pero evidentemente no es completa. sin embargo, en esa definición se ve claro que las características de la propia raza se indetifican con la condición del ser humano: por ejemplo, el "ser hombre significa ser blanco". por eso, los hombres de otras razas con considerados infrahombres, como hombres de menor valory de menores posibilidades "proceden de monos", se decía en el reportaje por televisión, otros los han definido "son subdesarrollados". Las características de la propia raza se utilizan como autojustificación. El sentimiento del propio valor se funda en el color propio de la piel. Y a través de la propia raza se legitima el derecho del predominio: la raza nordica o blanca se halla predeterminada al dominio sobre los pueblos "mestizos" o sobre "los pueblos esclavos" o "subdesarrollados". La propia identidad en el racismo se ve determinada por la discriminación deotras razas. Pues la identidad racista es una identidad negativa, convulsiva, agresiva.
Formas de este racismo pueden observarse en todos los pueblos y en las historias de cualquier población: egoísmos de grupos y temor ante los esxtraños hay en todas partes. Pero este racismo latente se convierte en peligro para la colectividad cuando se utiliza el potencial de angustia o de agresión ambalsado en él para la edificación de sistemas de dominio para la opresión, esclavización y espoliación d elos hombres de otras razas.
Entonces, el racismo no es simplemente un fenómeno de grupos, sino un medio de guerra psicológica de los dominadores contra los dominados.
Los hombres de otras razas son relegados a casras inferiores, como ocurre en la vieja India; como a hombres de segunda clase, se les escatiman los derechos humanos fundamentales o los derechos cívicos, como ocurre en Sudáfrica; como trabajadores emigrantes, son destinados a una permanente dependencia como ocurre entre nosotros. Los sentimientos de superioridad de la raza dominante dan origen y frecuentemente y con facilidad a sentimientos de inferioridad en las razas dominadas.
Todo hombre es igual ante Dios y ante la Ley, sin tener en cuenta el color de su piel o nacionalidad.