La Coctelera

TEODORO-GALLO Y SU GALLINERO

SI NO ERES LIBRE NO PUEDES HABLAR

16 Octubre 2007

Una Iglesia sin jóvenes es la muerte prematura de ella



No sé si los hemos echado de ella, se han ido por su cuenta o, simplemente, los hemos dejado marchar sin hacer los esfuerzos necesarios para retenerlos. Pero en los templos del Norte desarrollado apenas hay jóvenes en los bancos. Y cuando los hay, en la mayoría de los casos, pertenecen a movimientos religiosos de marcado carácter conservador.

El panorama es sombrío. La Iglesia aparece en el penúltimo lugar a la hora de valorar las instituciones por parte de los jóvenes españoles. Sólo tiene por detrás al Ejército.

Este descrédito contrasta con el auge de las asociaciones católicas juveniles de no hace tantos años. Hoy no hay catequistas, monitores ni voluntarios menores de treinta años en prácticamente ninguna parroquia española.

Más aún, los niños o adolescentes que asisten a las catequesis de primera comunión o confirmación dejan de acudir a la iglesia e incluso al centro parroquial en cuanto reciben el sacramento.
La situación en los colegios llamados católicos tampoco es mejor. Bien porque las diócesis se han hecho cargo de esas catequesis, bien porque carecen de efectivos suficientes e idóneos para la pastoral juvenil, lo cierto es que sus convocatorias de carácter explícitamente religioso suelen malograrse a última hora por falta de «quórum», sean convivencias, marchas, peregrinaciones o retiros.

Hay otro rasgo más preocupante. La mayoría de los menores de 30 años no conocen a Jesús o lo catalogan como un personaje histórico más de los que aparecen en los libros de texto. Ignoran los hechos de su vida y el contenido básico de su mensaje. Su persona les deja, sencillamente, indiferentes.

No resulta fácil encontrar culpables. Los responsables «habituales» suelen ser tan vagos como «la sociedad del bienestar», los medios de comunicación, Internet, el «hedonismo que nos invade», el hartazgo, la comodidad, la superficialidad, el desinterés por todo lo trascendente, el egoísmo, el individualismo... La oratoria clerical y la necesidad de descargar la frustración sobre cualquier cabeza de turco está llena de estos latiguillos.

Seamos serios (eso que decimos que no son los jóvenes). No hay más culpables que los propios cristianos. Hemos de preguntarnos, desde los pastores hasta el último monaguillo (que ya no es oficio eclesial de niños), la parte de culpa que nos corresponde en este alejamiento.
La Iglesia se identifica con cierta simpleza con los rectores de la misma. A ellos corresponde, en consecuencia, cargar con la mayor culpa. Y no estaría mal que hicieran un sincero y riguroso examen de conciencia, al respecto. Y miraran si sus actitudes, pronunciamientos públicos y labor pastoral se corresponden con la sociedad en la que viven y a la que sirven.

Pero también los padres y educadores debemos reconocer que no siempre hemos dado ejemplo genuino de vida cristiana, porque formar no es sólo enunciar buenos criterios o inculcar valores, sino vivirlos en el día a día. Me temo que la coherencia entre lo dicho y lo hecho deja bastante que desear en nuestra conducta. El Evangelio es, en buena medida, una forma contracultural de concebir la vida y los jóvenes nos han visto acomodaticios y diletantes a la hora de extraer consecuencias de nuestra fe, así que nada tiene de extraño que no la tengan en mucho.

Y finalmente, todos debemos reflexionar sobre por qué nuestra oferta cristiana no atrae casi nada a los más jóvenes. No se trata de desalentarnos, sino de abrir los ojos con honradez, preguntarles a ellos y escuchar sus quejas y objeciones. Y luego, hemos de emprender un camino humilde de purificación de nuestra imagen pública con hechos y gestos elocuentes que respondan a las inquietudes verdaderas que nos han transmitido.

Una Iglesia sin jóvenes es una Iglesia sin futuro. Así que no podemos cruzarnos de brazos y esperar a que Dios nos solucione el problema.

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amigos: Soy Teodoro "el Gallo", un ave de corral muy avispado y que puede picotear mucho...y me direis ¿en qué materia? en cosas del día: política, humor, religión, etc...vamos a emprender este camino galleando de tal forma que seremos muy atractivos y muy críticos....los políticos van a salir escaldados, los humoristas llorosos y la religión ufffffffff...como lo hagan muy mal saldrán con un palo en la espalda, todo va a ser posible aquí. Quien avisa no es traidor...solamente sincero ¿te atreves a entrar? Es toda una aventura....tomamos el impulso para saltar al vacio. saludos TEODORO GALLO
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