Triste árbol
que muere al viento
a través de un cristal
contemplo tushojas muertas.
Tu shojas
las esparce el viento,
al igual que mi pensamiento,
se van en la nebulosa
de mis recuerdos.
Sólo quedamos tú,
con tus ramas secas,
yo, con mi silla de eneas
y los pensamientos muertos.


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