Pareces una diosa entre la bruma;
danzarina que a la niebla enamora,
con tu silueta de cristiana mora,
y el misterio a tu belleza se suma.
La brisa del naranjo te perfuma;
y mientras la Historia en tu piedra mora,
el sol quiere besarte sin demora,
dispersando a las nubes como espuma.
Sin con luz solar eres hermosa
la bruma te engalana fascinante,
como estatua de tules fulgurantes.
Es tu piedsra entre la niebla una rosa
pálida, eterna llama de esperanza,
inspirando a los poetas su alabanza.