La misión del teólogo en la Iglesia es muy peligrosa...pues intenta interpretar a Dios (cosa muy dificil) y a veces se encuentra con la incomprensión de los hombres.
Puede decir cosas en favor o en contra del Evangelio, pero si dice algo en contra de los discursos del Papa, ya se puede ir preparando, porque lo van a perseguir en todas sus facetas.
En el año 1996, en el mes de Abril, la Revista Times preguntaba ¿Dios ha muerto? y en el año 2006 otra revista decía "Dios está en racha".
Muchos son los libros que ultimamente se vienen editando sobre Dios y lo más curioso es que los que mas se vendcen son los que editan los ateos, grandes tiradas, bet seller, curiosidad de las gentes, y que es un tema que interesa al gran público,pero los teólogos cristianos y católicos en particular,no pueden escribir de Dios, desde la misma Institución se les "apedrea" con muchimas cosas.
Hoy por hoy están sentados en el "banquillo" muchos teólogos porque la jerarquía eclesiástica está obligando a la teologñia y a los teólogos a pasar por su censura, sin pensar que la misión del teólogo es ser fiel a la Palabra de Dios y a la tradición de la Iglesia, pero no puede someterse a todo lo que dice el Papa.
Profesores de Universidades están suspendidos para dar clases por haber sido coherentes con el Evangelio y los que no están suspendidos no les queda mas remedio que engañar o sufrir y el engaño del que enseña, no lo que debe, sino lo que conviene en un momento dado a la Iglesia.
Ives Congar el gran teólogo y escritor decía en una carta a su madre: "Me han destruido prácticamente. En la medida de su capacidad, me han destruido. Se me ha desporvisto de todo aquello en lo que he creído y a lo que me he entregado: No han tocado mi cuerpo; en principio no han tocado mi alma; nada se me ha pedido. Pero la persona de un hombre no se limita a su piel y a su alma. Sobre todo, cuando este hombre es un apóstol doctrinal, él es su actividad, es sus amigos, sus relaciones, es su irradiación normal. Todo eso me ha sido retirado, se ha pisoteado todo ello y así me han herido profundamente. Se me ha reducido a nada y consiguientemente, se me ha destruido. Cuando en ciertos momentos repaso lo que había acariciado ser y hacer, lo que había empezado a realizar, soy presa de un inmenso desconsuelo".
Ser teólogo es andar en la cuerda floja y ser vilipendiado, observado, mal mirado y olvidado por los de siempre, por los que creen tener la voz de Dios según diga el papa de turno.
El Espíritu va perdiendo la paloma, pero se para donde quiere, a esa Paloma no la pueden dominar hagan lo que hagan.