En Jeremías 7, Dios dice a Jeremías que se plante frente al Templo y se enfrente a todos los que entren en él para el culto (7,1)...Pero....¿Por qué razón?
Por su falsa sensación de seguridad. Su repetición obsesiva de la frase: "Este es el Templo del Señor...el Templo del Señor...el Templo del Señor" (Jer 7,4), pone de manifiesto que se da por supuesto que la presencia de Dios en el Templo garantiza la seguridad de Jerusalén y también su propia seguridad...¿Acaso pensáis...(acusa Dios a través de Jeremías)- que el culto divino os pone a salvo de la justicia divina, y que todo lo que Dios quiere es que acudáis regularmente el Templo de Dios en vez de distribuir equitativamente la tierra de Dios?
En este contexto, es el mismo que lo dicho por Jesús "cueva de ladrones", resulta sumamente claro. La justicia diaria del pueblo le convierte en pueblo de ladrones, y ellos piensan que el Templo es la casa donde están a salvo, una cueva, escondite o lugar de seguridad. El Templo no es el sitio donde tiene lugar el latrocinio, sino el lugar a donde van a refugiarse los ladrones.
Jeremías, por supuesto, no inventa nada nuevo al formular esta acusación y Jesús tampoco.
Existía una antigua tradición profética en la que Dios insistía no tanto en la justicia y el culto, sino más bien en la justicia POR ENCIMA DEL CULTO. Dios había dicho una y otra vez: "Rechazo vuestros cultos por vuestrafalta de justicia"..pero nunca, nunca, nunca: Rechazo vuestraJUSTICIA POR VUESTRA FALTA DE CULTOS".
Puesto que Dios es justo y el mundo le pertenece, el culto no puede ser separado de la justicia, porque el culto, o la unión cin un Dios de justicia, obliga al practicante a llevar una vida de justicia.
Jeremías pronuncia una terrible amenaza de nombre de Dios. ¿Qué ocurrirá si el culto practicado en la casa de Dios sigue siendo sustitutivo de la justicia de la tierra de Dios?.
Como decía el Maestro...¡quien tenga oídos que oiga!