En Iglesia Digital hay un blog que odia a todo lo que huela a Cristo, este Sr. de la Cigoña, el cual hace llamar a su blog La Cigueña de la Torre, desprecia a todo sr viviente por el solo hecho de no ser como él, es decir solo él y nada más que él tiene "su verdad" y por supuesto odia a los teólogos de la Asociación Juan XXIII, pero en su locura arrecia las críticas contra todos los obispos, contra todo el que se le pone por delante.
Adjunto la última de sus fechorias sin tener la más remota idea de lo que ha dicho...Dios le perdone porque no sabe lo que dice.
Nunca es tarde si la dicha es buena.

Permalink 05.09.07 @ 14:13:56. Archivado en Iglesia española, Sacerdotes, cardenales

El Blog colega Servus veritatis nos comunica hoy una noticia importante. No tendrá eco público pero lo es.
Enrique Aguiló, miembro conspicuo de la Asociación Juan XXIII, manifestante contra la Ad tuendam fidem (El País, 23/7/1999) y la Dominus Iesus, ya no figura este año como profesor de Teología fundamental en la Escuela Diocesana de Teología de Sevilla.
Yo sobre Don Carlos me contengo. Por motivos personales. Pero evidentemente hay cosas que no me gustan. Acaba de desaparecer una de ellas. Lo de Aguiló donde estaba era una de ellas. Se ha ido. O le han echado. No lo sé. Me da igual. Lo importante es que haya dejado de estar.
Creo que todos debemos alegrarnos de ello.

D. Enrique Aguiló, Doctor en Teología, es miembro de la Asociación Juan XXIII, como lo somos otros y para nada es un montaraz y tendría que haber tenido algo más de caridad este Sr. Cigoña, si es que se le puede llamar señor, pues Enriquepadece una enfermedad irreversible, la cual la lleva con resignación cristiana y dándonos ejemplos de valentía, generosidad y entrega, tal como lo hizo durante toda su vida a la Iglesia.
Toda su familia y él mismohan girado alrededor de la Iglesia, trabajando en Chile en parroquias, donde el dictador Pinochet lo mandó matar por defender a los pobres. Ya en España ha contribuido con otros más, entre los que me encuentro, en animar a catequistas y pasar malas noches y malos días por caminos inhospitos, solamente por amor a la Iglesia y al Evangelio.