.
En la iglesia jerárquica hay poca misericordia, poca compasión. En la jerarquía hay mucho miedo a decidir y a avanzar. Desde el Concilio Vaticano II nos hemos quedado sólo con una cosa: el miedo. Importa más conservarlarancia tradición que los creyentes y sus situaciones, como sucede con los sacerdotes secularizados y con muchos católicos que abandonan a la Iglesia por ser esta tan dura de oidos.
El tema del celibato obligatorio para los sacerdotes se ha tratado en muchasreuniones eclesiásticas (Sínodos, Conferencias Episcopales...), lo que hace suponer que es un tema que la jerarquía no tiene claro ni resuelto. Lo lamentable es que no se resuelve por que no hay voluntad, porque no interesa por razones inconfensables de poder. Y, aunque no sea un asunto nuclear de la Iglesia, no por eso hay que dejarlo de lado, pues en medio hay muchas personas, sacerdotes, mujeres, fieles, comunidades que sufren las consecuencias de una ley injusta y antisocial.
Una vez más hay que recordar que el sacerdocio no es propiedad del Papa y la Curia Vaticana; ni siquiera es propiedad de la Iglesia. Es un carisma libre que Dios libremente lo da para el bien de la comunidad y, por lo tanto, no se puede reglamentar.
El celibato es un valor como opción, igual que otras opciones; pero el celibato impuesto ni es opción ni es valor.
Insistentemente, oportuna e inoportunamente hay que preguntar a la jerarquía, para que respondan en conciencia:
¿Por qué no se quiere ver la riqueza que supondría unir sacerdocio y matrimonio?...¿porque no hay voluntad de renovación?.
¿En qué daña el matrimonio al sacerdocio?.. creemos que absolutamente en nada.
¿Qué mal hace el sexo al sacerdocio?...el sexo es un don de Dios ¿por qué lo ahogan?
¿En qué corrompe la feminidad al sacerdocio?...muy al contrario lo enriquece.
Ahí está la práctica de los sacerdotes católicos casados en Oriente.
Tenemos que lanzar un grito de libertad en la Iglesia,como signo y como buena noticia y que incluye vivir la fe desde comunidades de iguales.
El celibato debe ser una opción libre y responsable del individuo no una imposición de tremendismo obsoleta y caduca en la que no cree casi nadie y podría asegurar que muchos seminaristas la rechazan en su interior.

Sapir
29 ago 2007 | 05:50 PM
un gusto leerte GALLO TEODORO . Soy Sapir , me gano la vida criando pollitas,pollos,gallinas y ahora tu diras :
imagina que dejo a mis mejores "gallos" en el "celibato "y sin Descendencia
entre otras cosas todo mi plantel se va al carajo)
Hagamos como que todos los sacerdotes, seminaristas cristianos oo catolicos ...son buenos gallos .supuestamente son los mejores , de buen corazon ,los que saben amar a DIOS y al projimo , trabajadores y cultos y etc todo eso que tu sabes
QUE DESPERDICIO DEJARLOS SIN DESCENDENCIA ...
te imaginas desde JESUS a estos dias y los PAPAS buenos y los mose~ores , ovispos ,sacristames y curitas de parroqui ,, multiplicandoce a tres hijos por gallo .HOY casi estariamos en el paraiso
COMO NO SE LES OCURRIO ?
Vinicius
29 ago 2007 | 08:47 PM
SAPIR, Mendel a nivel espiritual no suele funcionar con sus teorias, por el contrario se suele alejar un monton de lo esperado. Normalmente los hijos de padres radicales en cualquier aspecto de la vida suelen salir radicales en sentido contrario, para que alli mismo en familia logren buscar un punto de encuentro a esa extremidad contrapuesta, debe ser un problema no contemplado de recesivos. Cuando es el caso de las madres si que suele suceder con mas frecuencia y entonces quiza el remedio pasase por ordenar a todas las monjas que se casen. Suele haber resultados para todos los gustos.
GALLO TEODORO, no se si eres bueno o malo o un poco o mucho de cada cosa, pero por las ganas que pareces tener de que les trinquen a privilegiados esos de celibes da la impresió de que los tienes un poco enfilaos. ¿Con lo libres que son los pobres que iran a carrefur cuando les apetezca? Por favor, eso no se le recomienda a ningun amigo
teodoro-gallo
30 ago 2007 | 04:49 AM
El celibato a mi ni me va ni me viene, lo tengo superado, porque jamás creí en él, solamente mi creencia fue en el Evangelio y no en las tradiciones eclesiales que han hecho mas mal que bien a la humanidad.
Si los hombres no se hubiesen metido a reglamentar al cristianismo hoy tendríamos una sociedad más libre y mas sincera. Los moralistas se metieron a saco en las vidas de los demás y sacaron su parte del pastel para subyugar a la grey. ¿Cuando un don de Dios como es el sexo es un mal para el hombre? ¿de donde se saca ese terror tan exagerado por el sexo que lo impone a personas completamente normales hasta hacerlos retrógrados y llenos de complejos?...el resultado lo estamos viendo hoy en día: tanta represión hace que las personas se desvien y terminen de pederastas y posiblemente, digo posiblemente, a esas personas con una vida normal no se les hubiese ocurrido algo semejante.
Salta desde EEUU, a Guatemala, en México, etc, en muchos sitios, que aquí hemos dado noticias, y la Iglesia siguen sin oir la voz de la razón y del pueblo, que es el único infalible.
signora
30 ago 2007 | 06:56 AM
Yo solo se que la biblia dice....se uniran hombre y mujer.....y multiplicar la tierra con sus descendientes...entonces yo me pregunto Gallo....si todos fuesemos religiosos.....el mundo hace tiempo no existiria.......no creo en el celibato....ellos deben si es su deseo casarse y tener hijos.....si sienten que no pueden por que su trabajo es fuerte y un matrimonio no le permiten seguir la obra...eso es otra cosa.
Cuidate amigo
teodoro-gallo
30 ago 2007 | 09:34 AM
querida "signora", hay sacerdotes que cuando son mayores y miran hacia atrás se lamentan no haber tenido una compañera/compañero, unos hijos, una familia. Cuando son mayores y tienen hermanos estorban en muchas casas porque la vida moderna ha cambiado y si hay jóvenes que están agobiados de tener al tio cura en casa.
Despues la vida sexual fue un desastre, caidas y subidas, vueltas a caer y pedir perdón....pero ¿perdón de queeeeeeeeee?, si el sexo lo hizo Dios para el amor y el disfrute del hombre (me refiero al género humano).
Es anti-natural es celibato porque no es un mandato divino y muchas veces en nuestro gabinete psicológico hemos tratado a muchos sacerdotes con patologías diversas que no hemos tenido mas remedio que enviarlos a los spquiatras porque la psicología no es medicina ¿qué necesidad había de eso?
Hace poco tuvimos un caso muy grave. Había abusado de una chica, no era menor, pero quebró su confianza y la arrinconó y la tocó sexualmente, pero para él fue algo tremendo a sus 48 años de edad. No sabía a quien acudir porque fue peor el remedio que la enfermedad, fue a un sacerdote con el que se confesaba habitualmente y lo destrozó psicológicamente y por supuesto vino a ser recompuesto por los expertos.
Tanta represión es muy mala, ese hombre entró con 17 años en el seminario, no había salido de allí para nada y tuvo un mal momento (que no disculpo) porque nadie puede violentar a nadie, pero a sus 48 años perdió la cabeza y se enamoró de alguien que no le correspondía y él creía que si. (no desvelo nada porque no lee aquí y aunque así fuera no sabrían quien es).
el creyó que las sonrisas de la joven era una correspondencia a su amor escondido y al tenerla a solas creyó que era una coquetería femenina el luchar para que no la tocase, pero eso es la poca experiencia con el sexo opuesto.
No se debe tener el celibato como imposición, toda vez que comenzó está locura celibataria con altos y bajos, en siglos posteriores, en el Concilio de Elvira en el siglo IV d.C.
marien
30 ago 2007 | 09:40 AM
Querido Gallo, te adjunto la historia del celibato para descargarte de trabajos, ya que muchas veces lo explicaste en muchas páginas.
Encontramos opiniones variadas sobre el origen del celibato en los ministros de la Iglesia Católica, unos teólogos tienen la firme convicción de su origen divino y otros dirán que es una mera disciplina de institución eclesiástica. A fin de alcanzar un mejor conocimiento sobre esta institución vamos a referirnos a algunos fundamentos teológicos que sostienen el celibato. Para hablar de su razón de ser hay que recurrir a la Tradición que involucra costumbres y la costumbre hace ley.
El celibato es la forma de vida de los sacerdotes ministros de la Iglesia, significa etimológicamente la condición propia de la persona que no ha contraído matrimonio, como el estado de una persona que ha optado por quedarse completamente disponible en el plano profesional o relacional, rechazando los límites que la vida familiar o conyugal comportan.
Con la venida de Cristo, el celibato entendido como perfecta continencia abrazada por el Reino de los cielos, constituye uno de los consejos de Jesucristo contenidos en el Evangelio (Mateo 19, 11-12).
No hay que entender el celibato solamente desde la óptica de la renuncia sino mas bien como medio y como fuerza capaz de mayores posibilidades y afirmaciones, como una exigencia de vida para el desarrollo armónico del hombre.
En el sentido cristiano, el celibato no puede reducirse al mero hecho de no contraer matrimonio, es preciso que obedezca a una llamada especial de Dios, para dedicarse, plenamente a su servicio dentro de esa condición de célibe (1 Corintios 7, 7). La renuncia al matrimonio, bendecido por la Iglesia como camino de santidad para muchos cristianos, es un presupuesto, que adquiere toda su plenitud y profundidad de significado por el hecho de que es un carisma especial, un don recibido de Dios, para el mejor cumplimiento de la misión que cada uno ha recibido. Aunque no pertenece a la constitución esencial de la Iglesia, el celibato sacerdotal no es una adherencia histórica pasajera, es fruto de la acción del Espíritu en la Iglesia y una manifestación vital del desarrollo de la semilla que tiende a convertirse en árbol frondoso (Mateo 13, 31-32).
¿Puede imponerse por ley humana el celibato? No, por eso en el Decreto sobre el ministerio y vida de los presbíteros #16 se recuerda que "la continencia perfecta y perpetua por el Reino de los cielos es un don divino, que Dios da a quien quiere. Un regalo gratuitamente ofrecido y libremente aceptado y ejercido que no admite violencias humanas de ningún tipo".
La autoridad eclesiástica no puede dar ni imponer aquello sobre lo que no tiene capacidad de disponer, lo que si puede, es establecer la condición de haber recibido este don para tener acceso a las órdenes sagradas. Y esto es lo que hace la ley del celibato, con ella la jerarquía que custodia y administra los sacramentos instituidos por Jesucristo, decide no conferir el sacramento del orden sino a aquellos que hayan recibido el carisma de la perfecta continencia y libre y responsablemente se comprometan a custodiarlo y cultivarlo.
Mateo 19, 10-12: "... No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos hechos por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales así mismos por el Reino de los cielos. Quien pueda entender, que lo entienda". "No todos captan esta palabra, sino aquellos a quienes se ha concedido" (v.11) y añade la razón: "Porque hay eunucos que así se han hecho tales por el Reino de los cielos. Quien pueda con esto que lo haga" (v. 12). Como se puede apreciar se trata de un consejo, no de un precepto, porque no todos lo captan y es un don concedido. El motivo de esta conciencia voluntaria es espiritual y sobrenatural: por el Reino de los cielos.
El celibato es un misterio de pura predilección divina, misterio que pertenece al mundo de lo sobrenatural, ya que va más haya de la razón, ninguno de los llamados puede presumir de vivir tal don con sus solas fuerzas, porque no solo es difícil sino imposible para el hombre y nada atrayente para la naturaleza humana. Es un don y milagro del Espíritu y para todos los efectos un carisma.
Viviendo este estado el célibe se convierte en parábola para un mundo sin Dios y manifiesta al mundo que el cristiano puede renunciar a un amor humano en exclusivo, porque ha encontrado un amor mas grande que de tal manera le ha dilatado el corazón que le ha hecho capaz de amar mas allá de la carne y de la sangre.
San Pablo contestando a las preguntas de los Corintios capítulo 7 de la primera carta, versículo 25, confirmará que no hay precepto del Señor de permanecer Virgen pero da también el consejo de virginidad y desea que todos sean como él (1 Corintios 7, 7), primero porque el tiempo es breve y este mundo pasa y segundo -lo más importante- la entrega total y psicológica para preocuparse plenamente de agradar al Señor y de las cosas del Señor con corazón indiviso.
Según la interpretación de muchos padres y exégetas San Juan propone en el Apocalipsis 14, 3-5 una mención especial: A los que rescatados por Cristo y apoyados en su gracia, han sido separados de la tierra y del común de los hombres. Estos han recibido el don de "entender" la virginidad. Este es "un cantar que solo ellos pudieron aprender, un "cantar nuevo", han seguido a Jesucristo en lo que no todos le siguen, porque "estos acompañan al cordero donde quiera que vaya, son primicias para Dios y el cordero", además, "no se mancharan con mujeres, pues son vírgenes". La vida pura les ha hecho mas luminosos y sinceros en la doctrina y la verdad "en su boca no se encontró mentira, ni tacha".
Los orígenes y causas del celibato de los clérigos está en el consejo de Cristo, continuado por San Pablo, San Juan, predicado por los Apóstoles y Evangelistas e iluminado por los escritos del Nuevo Testamento y los testimonios de los Padres de la Iglesia.
Es de creer que los Apóstoles que anunciaban el Evangelio íntegro de Cristo, y le habían seguido a todas partes, practicasen ellos mismos el consejo de la castidad, y aun en el caso de que algunos como San Pedro estuvieran casados, sin embargo, San Pablo parece indicar que los apóstoles vivían en continencia. En el caso de 1ra. Timoteo 3, 2 y Tito 1, 6 que hablan del Obispo y el Presbítero, los cuales deben ser "de una sola mujer", evidentemente no porque deban contraer matrimonio, sino porque sólo pueden contraerlo "una vez", antes de ser ordenados, después de ser ordenados ya no podían contraer matrimonio.
El concilio de Elvira (300 y 306 d.c.) el primero en la historia que habla de una ley escrita que regula la práctica celibatoria. El canon 33 dice: "Plugo prohibir totalmente a los Obispos, presbíteros y diáconos o todos los clérigos puestos en ministerio, que se abstengan de sus cónyuges y no engendren hijos, quien lo hiciere, sea apartado del honor de la clerecía" (Denzinger 52). Es imposible pensar, que si la Iglesia no hubiera practicado desde siempre las exigencias que pone este concilio, en una sociedad impregnada del derecho romano, hubiera suscitado una ola de protestas, no se hubiera podido meter semejante ley nueva con efectos retroactivos sin que hubiera producido un escándalo y una deserción en masa, ante la evidente violación de un derecho. Es desde finales del siglo IV cuando estas disposiciones comienzan a entrar en vigor en la iglesia de occidente y siendo la iglesia de Roma el centro de difusión, quizás donde se sitúan los orígenes de la ley del celibato.
San Ambrosio decía: "Los ministros del Altar que eran casados antes de serlo, no deben seguir usando del matrimonio después de la ordenación". Raimundo de Peñafort resume así el porque del celibato: "Para que puedan vivir la pureza sacerdotal y obtener con toda sinceridad lo que en su oración piden a Dios, y para que puedan rezar sin impedimentos (1 Corintios 7, 5) y ejercer su oficio, pues no puede hacer dos cosas: servir a la mujer y a la iglesia al mismo tiempo".
Del siglo VII al X asistimos a una serie de disposiciones canónicas para garantizar la continencia pero es en los siglos XI y XII cuando se establece la ley del celibato como ahora la conocemos. Bajo el empuje del concilio lateranense I se ratifica la ley del celibato propiamente dicho:
Canon 7: no puede recibir la ordenación, si no es un hombre que este libre con todo vinculo con la mujer, es decir un viudo o un célibe.
El celibato bien entendido lleva a una vida de verdadera felicidad, santidad y testimonio en la libertad y alegría resurreccional de los hijos de Dios. La parte esencial de la vida celibataria ademas de ser un don de Dios, es la vivencia de la auténtica fraternidad sacerdotal del presbítero. Esa fraternidad de los apóstoles y discípulos fue a lo que Cristo dedicó la mayor parte de su vida. Dice el Evangelio que esta es la gloria de Dios que todos sean uno (San Juan 17).
El sacerdocio de Jesucristo es un misterio profundo de nuestra fe, para comprenderlo, debe el hombre abrirse a una visión sobrenatural y someter su razón a un modo trascendente de pensar. La ordenación eleva a quien la recibe a una orgánica unidad sobrenatural con Cristo y que el carácter indeleble impreso por el orden capacita al ordenado para participar en las funciones sacerdotales de Cristo. En los últimos tiempos gracias a la teología del Vaticano II esta relación del sacerdote con Cristo ha sido puesta cada vez mas en el centro de la esencia del sacerdocio, se encuentra su principal fundamento en la doctrina del "Sacerdos alter Christus" (el sacerdote es otro Cristo).
La exhortación Apostólica post sinodal Pastores Dabo Vobis de su Santidad Juan Pablo II dice, "que la motivación principal del celibato y de la voluntad de la Iglesia en este punto es la sagrada relación del celibato con la sagrada ordenación que configura al sacerdote con Jesucristo, cabeza, pastor y esposo de la Iglesia. La Iglesia como esposa de Jesucristo, desea ser amada por el sacerdote de modo total y exclusivo como Jesucristo cabeza y esposo la ha amado. Por eso el celibato sacerdotal es un don de sí mismo en y con Cristo a su iglesia, y expresa el servicio del sacerdote a la Iglesia en y con el Señor".
Cristo Pontífice Sumo y Eterno Sacerdote ha instituido el sacerdocio ministerial como real participación de su único sacerdocio. Cristo ha sido constituido por su Padre como mediador entre el cielo y la tierra y de acuerdo a esta misión permaneció toda la vida en el estado de virginidad, que significa su dedicación total al servicio de Dios y los hombres. Esta profunda conexión entre virginidad y sacerdocio que vemos en Cristo se realiza en todos aquellos que tienen la suerte de participar de la dignidad y misión de Cristo y esta participación es más perfecta cuando el sacerdote está mas libre de los vínculos de la carne y de la sangre.
San Cipriano añadirá que la virginidad es: "la realización anticipada de nuestra condición futura en la vida eterna, lo que un día seremos, vosotros ya empezáis a serlo, ya en este mundo gozais de la gloria de la resurrección". San Ignacio de Antioquía dice: "Si alguno se siente capaz de permanecer en castidad para honrar la carne del Señor, que permanezca sin engreimiento".
Citando a San Agustín, la Lumen Gentium #42 dirá: "Dios es el amor y el que permanece en el amor, permanece en Dios y Dios en El" (1 Juan 4, 16). "Y Dios difundió su amor en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado" (Romanos 5, 5): por consiguiente, el don principal y mas necesario es el amor con el que amamos a Dios sobre todas las cosas y al prójimo por El.. De ahí que Jesús el Hijo de Dios, manifiesta su amor ofreciendo su vida por nosotros, por eso, nadie "tiene un mayor amor que el que ofrece su vida por El y por los hermanos" (Juan 3, 16). Por consiguiente, la santidad de la Iglesia se manifiesta también de una manera especial en aquellos discípulos a los que Dios da el precioso don de entregarse mas fácilmente a Dios y a los hermanos en el celibato sin dividir su corazón. Esta perfecta continencia por el Reino de los cielos, siempre ha sido considerada por la Iglesia en grandísima estima, como señal y estímulo de la caridad y como un manantial extraordinario de espiritual fecundidad en el mundo".
El sacerdote actuando en persona de Cristo se une mas íntimamente a la ofrenda, poniendo sobre el altar su vida entera que lleva las señales del sacrificio cruento. "Por eso Cristo ha dicho de sí: Si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, quedará solo, pero si muere, dará mucho fruto (Juan 12, 24). Así el sacerdote muriendo cada día totalmente a sí mismo, renunciando al amor legítimo de formar una familia propia por vida plena y fecunda, porque a ejemplo de Cristo ama y se da a todos los hijos de Dios" (Sacrosantum conchilium # 30 de Pablo VI).
teodoro-gallo
30 ago 2007 | 09:49 AM
Querida Marien:
Mucha sgracias por ilustrarnos sobre lo que viene repitiendo machaconamente la Iglesia Católica, pero tu sabes que nuestros estudios no han ido por esos derroteros, que los respeto como hay que respetar a todos en las vida, pero no estamos de acuerdo.
saludos
teodoro-gallo
30 ago 2007 | 09:59 AM
La verdad de la cuestión es mucho mas compleja y obsoleta, y en la historia ha ocurrido así:
La historia del celibato sacerdotal católico es bastante sinuosa y ambigua, por cierto: en el siglo VII en Francia, los documentos demuestran que la mayoría de los sacerdotes eran hombres casados y en el siglo VIII San Bonifacio informa al Papa que en Alemania casi ningún obispo o sacerdote es célibe. En 836, el Concilio de Aix-la-Chapelle admite abiertamente que en los conventos y monasterios se han realizado abortos e infanticidio para encubrir las actividades de clérigos que no practican el celibato. San Ulrico, un santo obispo, argumenta que basándose en el sentido común y la escritura, la única manera de purificar a la Iglesia de los peores excesos del celibato es permitir a los sacerdotes que se casen. Pero en 1074 el papa Gregorio VII dice que toda persona que desea ser ordenada debe hacer primero un voto de celibato: “Los sacerdotes deben primero escapar de las garras de sus esposas”; en 1095: El papa Urbano II hace vender a las esposas de los sacerdotes como esclavas y sus hijos son abandonados y finalmente, en 1123, el Concilio de Letrán decreta que los matrimonios clericales no son válidos e impone la exigencia del celibato para el sacerdocio.
A pesar de lo cual en el siglo XV todavía el 50 por ciento de los sacerdotes son hombres casados y aceptados por la gente y hubo Papas casados, como los había habido antes del Concilio, empezando por el primero, San Pedro, pero también Félix III (s. V), Hormidas (s. VI, con un hijo que a su vez fue Papa), Clemente IV (s. XIII), Félix V (s. XV). Muchos Papas, por su parte, aunque no casados, tuvieron hijos públicamente y no ocultaban para nada la existencia de sus amantes, que vivían en palacios y eran visitadas por el Papa a la vista de todo el mundo; el más conspicuo seguramente fue Alejandro VI Borgia, padre de Lucrecia y César Borgia, que no ocultaba la existencia de sus amantes, a quienes instalaba en palacios a la vista y conocimiento de todo el mundo (es verdad también que por ese entonces, el capelo de cardenal se vendía muchas veces a laicos que eran casados previamente, lo cual explica en parte este tipo de situaciones estando ya el celibato instaurado). Durante todos esos y estos siglos se discutió sobre el asunto y los argumentos no fueron muy distintos de los que se esgrimen hoy.
Sin embargo, rara vez se dice que el celibato, en verdad, hizo que la Iglesia Católica accediera al inmenso poder de que gozó en estos dos milenios. Tampoco es raro que el celibato se afirmara en los tiempos del Concilio de Letrán (s. XII) ya que es por ese entonces que se consolida de manera más o menos homogénea (con las inevitables variantes locales) el feudalismo europeo. La propiedad feudal en principio no era hereditaria, sino que era una concesión del supremo señor feudal, el rey o el emperador, que regresaba al rey al morir el feudatario. El señor feudal, a su vez, concedía partes de su feudo a sus propios vasallos, que podían repetir el esquema y así se formaba la pirámide feudal. Como es natural, el tiempo volvió costumbre que los hijos heredaran los feudos de los padres (lo cual se consiguió a veces con sangrientas rebeliones llamadas “de los valvasores”, “vasallos de los vasallos”). Ahora bien: el concesionario de un feudo no necesariamente tenía que ser una persona (del mismo modo que el feudo no necesariamente tenía que ser tierra, y podía ser un derecho de mercado o de aduana), y podía ser un ente colectivo, por ejemplo, una ciudad. O una institución, como la Iglesia Católica, que fue el principal feudatario de Europa con, se calcula, un treinta por ciento de las tierras.
Así las cosas, no era del interés de la Iglesia que un obispo, vasallo a su vez del rey de Francia, intentara que sus hijos (que podían o no ser eclesiásticos) heredaran el obispado que era un feudo muy concreto, con inmensas cantidades de tierras. El celibato aseguraba la unidad feudal de la Iglesia y la conservación de sus inmensas riquezas, que al morir cada feudatario, obispo, arzobispo o el mismo Papa, regresaban a la institución, sin el riesgo de fragmentación permanente que sufrían los incipientes estados nacionales europeos, divididos y rearmados como rompecabezas por políticas de herencia, dinásticas e incluso líos de familia. El celibato garantizaba que la Iglesia estaba a salvo de esos problemas y sería Una e Indivisible.
Además, desde el siglo XII, también, el Papa se enfrenta una y otra vez con reyes de Europa sobre el ejercicio del poder (que se manifestó en la famosa “querella de las investiduras”): el Papa consideraba que, en el fondo, los soberanos europeos (incluso el titular del Imperio Romano germánico) eran vasallos suyos, cosa que éstos resistían con diversa suerte. Tampoco era conveniente correr el riesgo de que a un supremo soberano (el Papa) se le ocurriera dividir su reino muy de este mundo, y efectivamente, se conservó una unidad que muchos reyes, jaqueados por sus grandes duques envidiaban. Eso sí: cuando la fractura sobrevino, fue brutal: nada menos que la Reforma, que partió a la mitad de la Iglesia en iglesias nacionales que, carentes de poder terrateniente, no tuvieron problema alguno en abolir el celibato.
Así, más allá de la discusión teológica, la institución del celibato no sólo tiene raíces espirituales; muy por el contrario, está ubicada en la raíz misma del enorme poder y riqueza históricos del Vaticano. Es de suponer que en estos tiempos capitalistas –y aunque siga vigente para una institución el mandato de no dividir el capital societario– hay diversas maneras de preservarlo y permitir a los sacerdotes llevar una vida más libre.
Ya es hora de que todo esto cambie o nos vamos con el barco al fondo del océano.
Aitor
30 ago 2007 | 02:02 PM
La jerarquía eclesiástica siempre tiene que tener a alguien dominado porque es su única forma de supervivencia. ¿qué sería de la Iglesia sin el pecado?, ¿Qué sería de la Iglesia sin el sexo?., ¿Qué sería de la Iglesia sin la política?.
La Iglesia, dice de ella misma que es maestra ¡tanto que lo es!, en casi dos mil años se ha transformado, ha matado, ha vilipendiado, se ha prostituido y ha hecho de todo y continúa inamovible. Cualquier régimen político que haya hecho la mitad de las fechorias que la Iglesia habría sucumbido ya o estaría en el olvido, ahí está la historia con las grandes civilizaciones y los grandes imperios, pero la Iglesia tiene la capacidad de transformarse, no por supuesto en las palabras de Cristo, sino para su propio beneficio.
Ahora en la Comunidad Europea le van a poner las peras a cuarto, porque tendrán que pagar el IVA como cualquier hijo de vecino, porque las excenciones que tienen no son legales pues ingresan mucho mas que gastan, por eso la Iglesia siempre es adinerada y rica, sabe nadar y guardar los caudales a buen recaudo.
Tarecus
30 ago 2007 | 03:56 PM
Me parece un tema muy interesante, pero chicos, los comentarios, con este tipo de letra parece un poco pesado... No consiste en dar clases magistrales en estos sitios, sino compartir lo que sentimos y pensamos... ya sabemos muy bien que nuestros conocimientos son grandes, pero también es cierto que grande también es la ayuda de internet... No he leído ninguno de los los comentarios larguísimos... pero sin embargo me parece muy interesante el tema del celibato que sigue siendo un debate abierto...
teodoro-gallo
30 ago 2007 | 05:46 PM
La persona que es célibe lo es de corazón, nadie, ninguna institución, por muy cerrada que sea, puede "organizar" la vida de nadie. el sexo, como el comer, el respirar, etc, es cosa de nuestro organismo, no puede estar atado, si controlado por la misma persona, no toda Castilla es ancha, pero es libre, cada cual es autónomo y mayor de edad, para saber si quiere ser célibe o no.
Entiendo que hoy por hoy la Iglesia se cierra sobre este tema y con otros muy candentes, pero eso no quiere decir que lleve razón y que sean válidos los postulados de años atrás. el mundo ha evolucionado y la Iglesia si no evoluciona se queda obsoleta y muere. El Espíritu Santo no puede más con la sinrazón de personas que cren tener la verdad...y la verdad solo la tiene Dios, unicamente Dios y los hombres que creemos que podemos interpretarlo, nos damos con un canto en los dientes.
Marien
30 ago 2007 | 06:30 PM
Llevas razón Tarecus, pero era un deber de ilustrar lo que dice la Iglesia y como ha dicho Gallo, la evolución que ha llevado el celibato, porque podría parecer que los que aquí escribimos somos personas no preocupadas por este tema y no es así.
Mi marido está secularizado, y que conste que no fue por mi, pues le conocí en un momento de su vida muy triste y que no me confesó que había sido sacerdote, perdón que lo es, pues el Orden Sacerdotal no se pierde, está en suspenso. Él (me está leyendo lo que escribo), tenía asumido su vida celibataria, y jamás faltó a su compromiso con la Iglesia, porque se decía a sí mismo que esas eran las reglas y así debía de ser, pero no creía en el celibato y así lo manifestó varias veces a su obispo.
Tal fue el rechazo con que fue tratado (poco menos que de apestado, siendo célibe), que su final fue abandonar a la Iglesia y secularizarse, después siguió un calvario tremendo al no querer la iglesia dispensarle de sus votos.
Cuando se encontró libre su vida fue un calvario de nuevo, porque no le dejaban ni leer en la parroquia y eso que era muy lejana a donde él ejerció de sacerdote, pero se enteraron por algun motivo, no podía dar catequesis, siendo un creyente preperado para ello. Le quitaron las clases de religión y fue un sacerdote el que lo hizo diciendo que era un secularizado y que no tenía derecho para impartir clases. Cuando decidimos casarnos el cura que nos tomó los dichos, lo trataba con desprecio y a mi con casi el titulo de prostituta, sin saber que yo no había sido la causante de su salida.
Ha estado mucho tiempo psicológicamente tratado por un amigo entrañable que tenemos y que todos conocemos y que ha sido el que ha puesto las ies en su sitio y al que jamas agradeceremos bastante todo lo que ha hecho y ahora somos padres de un hijo de dos años casi, que ha sido concebido por amor y productor del amor entre dos personas.
Vinicius
30 ago 2007 | 09:21 PM
El que no abandone padres, hijos, esposa, etc... por mi, no es merecedor del Reino (mas o menos)¿Qué hacemos entonces? porque apenas nadie es merecedor del Reino.
Tarecus
30 ago 2007 | 09:25 PM
Querida Marien y marido... gracias por tu comentario.... te invito a pasar por mi Blog. Sí comprendo la situación pues he tenido que vivir amigos muy cercanos que han vivido esa misma experiencia... en fin... cosas que ahora no es el momento de comentar... Desde luego si algo que siempre he entendido es a esos hermanos mios del sacerdocio que han dejado el ejercicio del ministerio por no comprender aspectos que algunos consideran esenciales a la vida sacerdotal... Pienso que no es un aspecto que sea signo/símbolo de la entrega a Dios en este mundo... hay otros como bien día Gallo en su comentario. Pues yo os animo a los dos y no sé de dónde sois, pero necesitamos hermanos cristianos comprometidos con su fe en las comunidades cristianas.... Besos y lo dicho.
josep_pepus
31 ago 2007 | 01:34 AM
El celibato como imposición, es uno de los mayores errores de la jerarquía católica.
No cabe duda que, seguir imponiendo el celibato es una evidente muestra de que la iglesia se ha perdido al quedarse anclada en épocas pasadas, donde la iglesia quemaba a aquellos que les incomodaba.
No tengo ninguna duda, de que el celibato va contra lo natural, y además pone de manifiesto la gran hipocresía de la iglesia católica.
Seguramente, si la jerarquía católica aceptase el sexo como lo que es, algo natural, y lo practicasen si así les apetece, no estarían tan amargados para amargar también a los demás.
El sexo no es pecado, lo que es pecado es la intransigente actitud de la jerarquía católica.
teodoro-gallo
31 ago 2007 | 05:19 AM
Vamos a unas consideraciones:
La Iglesia hoy en día esgrime como recurso final que un sacerdote no puede estar casado porque mermaría su dedicación a la comunidad eclesial, a la parroquia, porque el débito conyugal requiere mucho amor y mucha dedicación.
esto es una falacia totalmente demostrable.
Quiero hacer varias preguntas:
He contado en mi Diócesis unos 30 casos de párrocos que se dedican a otras actividades, por ejemplo:
¿es que ser funcionario público por oposición no le impide dedicarse a su parroquia?
¿es que ser profesor o catedrático no le impide dedicarse a su comunidad?
Otros se dedican a sus propios negocios, negocios familiares que no pueden cerrar así como así ¿es que no les detrae de sus obligaciones parroquiales?.
Cuando una Institución es capaz de argumentar estas cosas para impedir algo, es que muy sana no está y por ello debe cambiar y reciclarse, porque no funcionan las cosas así en este mundo. La fuerza se le va a la Iglesia en las prohibiciones, a los que militan en ella y a los que creen que aun les hacen caso, pero debería ser de otro modo. Se debería "matar" la Iglesia por evangelizar, que son muchos los bautizados y pocos los evangelizados.
antonio
31 ago 2007 | 11:39 PM
yo de celibato no se mucho
pues soy muy joven y de poco leer ,me gusta el rock
la palabra creo es hipocrecia
lo que se ve : los sacerdotes bien comidos y descansados ,En todos los pueblos ... los maridos trabajadores y cristianos,
cansados y los curitas o como le llamen . eligidos pues no plantan arboles , no cortan arboles ,tampoco hacen pan tienen el cuerpito entero solo sirve a jesus y de paso atienden a las se~oras de los otros ...
natura y contra natura no problem
reservados si siempre y cuando no beban pues en los pueblos tambien los hay borrachos solo recojen el diezmo y va a pura polla
teodoro-gallo
1 sep 2007 | 04:44 AM
Vamos a ver querido Antonio:
No te dejes llevar por habladurias pueblerinas, que no van al caso.
Un cura e sun hombre y su las mujeres son capaces de engañar al marido, pues no creo que toda la culpa sea del curita, algo de culpa tendrá la mujer que con un deber de esposa y tal vez madre, no deb entrar en ese juego.
Si eres joven debes formar tu mente en lo positivo y ser crítico como este "gallo" en lo negativo, pero ni todos los curas son así, ni todas las mujeres se van con el primer cura que pasa.
En cuanto a recojer lo del diezmo, eso ya quedó muy antiguo, si alguien le da dinero seguro que es porque creen que dándole dinero a cura se van a salvar.
saludos pixa
antonio
1 sep 2007 | 04:14 PM
Paraguay: condenan a cura español a prisión por estafa
Un tribunal condenó el viernes a cinco años y seis meses de cárcel al sacerdote español José Antonio Rubio, de la congregación salesiana, por los delitos de lesión de confianza y estafa al desviar unos 2,3 millones de dólares donados por la Unión Europea en el 2004.
Una funcionaria judicial leyó la sentencia al concluir el juicio oral y público transmitido por radioemisoras y canales de televisión de Asunción. La UE entregó a la Fundación Ysacá (agua transparente, en idioma guaraní), dirigida por el religioso, un total de 3,2 millones de dólares con el fin de que se construyeran 50 pozos artesianos para comunidades pobres del interior del país.
Rubio, de 57 años, dijo en su defensa que lo engañó un amigo suyo, Rubén Ramírez Cataldo, quien le aseguró que invirtiendo el dinero en la Fundación María Gloria, de Panamá, podrían triplicar la suma.
El dinero desapareció y los pozos no pudieron ser construidos.
El tribunal condenó, además, al paraguayo Sócrates Garcete, secretario de Rubio, a cinco años y seis meses de prisión y a Ramírez Cataldo a cuatro años con seis meses.
"La vida es así, tiene sus vueltas, pero creo que fui víctima de un engaño. No importa, seguiré trabajando por los pobres cuando me reintegre a mis actividades en el futuro; y seguro que ayudaré sin rencores a quienes hoy injustamente me condenaron", señaló el religioso en conferencia de prensa en el Palacio de Justicia
teodoro-gallo
1 sep 2007 | 05:03 PM
Estamos debatiendo el caso del celibato.
En cuanto al tema que nos cuentas, podemos debatirlo en otro momento y nos aportas los datos q
Vinicius
2 sep 2007 | 01:52 PM
¿Supongo que cuando una frase evangélica no admite interpretaciones no interesa y se la obvia, no? Solo lo que nos interesa en un momento determinado, así vamos como vamos.
maria angeles
4 sep 2007 | 11:21 AM
Aqui encontre un sacerdote celibe 100%
- El sacerdote Christian Federico Von Wernich
Salió sin esposas y mostró la misma sonrisa socarrona que cuando declaró ante la Cámara Federal, ante la pregunta de un periodista sobre si "reconocía los cargos".
también reconoció haber bautizado a Mercedes, la hija de Liliana
Mañana temprano Von Wernich seguirá declarando. Se estima que aún le quedan más de cuatro horas de declaración, dado que hoy respondió a la mitad de las imputaciones.
M ANGELES
4 sep 2007 | 11:25 AM
Me dijo que lo que habíamos hecho era necesario, que era un acto patriótico y que Dios sabía que era para bien del país”.