Los católicos no podemos tolerar ya mas los baculazos de los señores obispos que son mas reyezuelos que pastores. Estos individuos malcriados y soberbios en nada se les puede contradecir, porque montan en cólera la mayoría de las veces y creen que sus decisiones son las que hay que aceptar sin rechistar.
Hacen temblar a los sacerdotes que los visitan para exponerles sus problemas (hay algunas excepciones muy honrosas), pero la mayoría intimidan a las personas que se dirigen a ellos.
Normalmente el Derecho Canónico se usa de parte de la Jerarquía para sancionar a los demás, pero ya ha llegado la hora de que el Pueblo de Dios, el único infalible, se busque a expertos en Derecho Canónico, como hizo el Canónigo insultado por el Arzobispo de Granada, (jurisprudencia abundante hay en las sentencias eclesiásticas y no solo de hechos matrimoniales) para que interpongan en los Tribunales de Justicia Eclesiasticos las querellascorrespondientes alas malas actuaciones de los obispos, si estos no deciden pasar a las juridiccioneseclesiasticas superiores hasta llegar a Romapara que hagan justicia, la que no quieran ellos hacer.
Los jueces, jueces son ,y si se presenta una querella en base al Nuevo Derecho Canónico no tienen mas remedio que dirimirlas y sancionarlas por deber y justicia. No crean los pastores soberbios de que las cosas pueden quedar así, hay letrados, religiosos y no religiosos, que deben tomar el testigo y solucionar estos casos como los de Albuñol y Entrevías.
Y si estos Tribunales Eclesiasticos son coaccionados en alguna forma por los obispos, se deben airear los documentos para dejar a cada uno en su exacto lugar.
Es algo que promonemos hacer ya y no agachar tanto la serviz como vejas silenciosas.