Pues hoy nos llega la noticia de que como el Arzobispo de Granada ha suspendido los sacramentos en el pueblo de Albuñol, una pareja que se iba a casar en su pueblo, en su parroquia, han tenido que irse a otra localidad a celebrar el matrimonio.
¿Sabe este obispo Martinez el mal que está haciendo?...no ya a la Iglesia, sino a las personas.
Seguramente esta pareja ha tenido que pagar el desplazamiento a otro pueblo, con los invitados y seguramente habrán tenido que recurrir a medios mecánicos (coches, furgonetas) para trasladar a las personas ancianas que, bien familiares o amigos, hayan querido estar presentes en la boda.
Este obispo irresponsable tiene que meditar mucho el daño que está haciendo y todo porque llas gentes de Albuñol le han pedido que su párroco no se marche (por eso decíamos en otro comunicado lo del baculazo).
El Defensor del Pueblo Andaluz, d. José Chamizo la Rubia, a solicitud de los vecinos de albuñol, va a tratar de mediar en el conflicto, pero mucho me temo que este sacerdote gaditano, reelegido por tercera vez como Defensor del Pueblo Andaluz por todas las fuerzas políticas, vaya a tener el primer fracaso ante la sinrazón del Arzobispo de Granada.
No es la primera vez que el Defensor del Pueblo, hombre de diálogo y de maneras suaves y cristianas ha tenido que intervenir en las decisiones del Arzobispo granadino. La primera fue cuando estaba en Córdoba, con el tema de Cajasur, la segunda con una carta dirigida a un canónico de la SIC de Granada, nada más llegar, al cual insultó por escrito y que terminó en los tribunales ordinarios y allí continúa, ya que la última palabra la tendrá el Tribunal de Justicia Superior de Andalucía, al haber recurrido el arzobispado la primera setencia no favorable al Arzobispo.
Lo volvemos a repetir: este hombre que es capaz de desiquilibrar todo cuanto toca, debería ser retirado de esa Diócesis y recluido en un convento para que medite su forma de actuar.
El tiempo de "Torquemada" ya ha pasado, perop él cree que vive aún en él.