Por mis venas, recibir la primavera.
Mi sangre, un manantial que otra vez nace,
aspirando el aroma que me place,
y mi alma, de su embrujo, prisionera.
La ilusión....que mi anhelo apeteciera,
de nuevo con tu aguadero renace
y tu lluvía a mi corazón complace,
siendo de la esperanza mensajera.
Las rosas d emi espíritu, florecen,
aunque muchas, marchitas, ya murieron;
más otras, con tu aliento, reverdecen,
y olorosos sus pétalos siguieron.
Ganarosas raices que no envejecen
y todas mis inquietudes unieron.