Hubo un tiempo en el que el fariseismo de esta sociedad en la que nos ha tocado vivir en este siglo, culpaba a las relaciones homosexuales del sida, que lo habían extendido e incluso algunos líderes políticos y religiosos desataron una campaña contra la homosexualidad.
Pero nos llega una noticia de que muchos sacerdotes y religiosos que están destinados en misiones en Africa están contagiados de Sida y tiene que tomar los anti-retrovirales, sobre todo los que están en Ruanda, donde la enfermedad hace estragos.
Hace poco una religiosa que había tenido contacto sexual y portaba la enfermedad quiso formar una sociedad entre los religiosos para darse mutuo apoyo, pero en cuanto los superiores se enteraron les prohibieron que hablasen y lo destinaron a otros lugares.
Los sacerdotes contagiados lo han sido por haber tenido relaciones sexuales con personas de su mismo sexo o con mujeres contagiadas y ahora son seropositivos.
La Iglesia hace muy mal en ir pregonando por los cuatro costados que no se usen los preservativos, porque hoy por hoy es la única forma de evitar los contagios.
Esos sacerdotes están estigmatizados doblemente pues ademas de ser portadores del sida por haber estado en un momento de debilidad practicando sexo, lo son tambien porque la Iglesia los rechaza.
Si la Iglesia es madre, debería ser portadora del amor de madre y pensar que esos hombres y mujeres están en ambientes hostiles a su formación humana y que el cuerpo es débil y sucumben la mayoría de las veces a la llamada de la sexualidad. En Africa la castidad se entiende de otra forma muy diferente y el celibato es algo que ni es pensado siquiera.