Yo escribo para esos padres que se lamentan que sus hijos abandonaron la fe...para ver si abren los ojos de una vez por todas.
Que se lamentan que sus hijos no tengan sentimientos culpables por no ir a cumplir con aquellos nueve primeros viernes de mes ( lo que se considereba un seguro de vida pagado a plazos anticipadamente), que no creen que las oraciones a San Antonio para encontrar algo perdido... que a esos hijos les aburre "el santo sacrificio de la misa"...que no creen en nada, ni en las congregaciones marianas, ni en acción católica, ni en el temor de Dios....esos padres que dicen que se ha derrumbado todo el edificio de la fe...sin pensar que esa fe en la que ellos creen se ha quedado en el baul de los recuerdos y que no ha evolucionado nada, queriendo imponer a los hijos lo que ellos vivieron con temor y apartados de la libertad, temblando de miedo en las homilias y en el "catecismo" dominical y que han querido imponerla a veces a base de mal trato psicológico o físico, en muchos casos, por no "ir a misa".
Este "gallo"escribe para adultos que aun recuerdan con ironía, sarcamos o con nostalgias y muchas veces con remordimientos, tiempos pasados entre inciensos de misas, confesionarios, vírgenes coronadas, infierno, vida eterna....
Y me atrevo a escribir para esos clérigos aburridos, que me leen mucho (dicen), o resentidos, incluso atormentados, casi con asco, casi sin fe....pero no curas de pueblos...sino Obispos y jerarquías, que se dan cuenta de que ellos y solo ellos, han sido los culpables de esta situación por no haber querido evolucionar.
Lo doloroso con los curas de a pie que sobreviven en la ambigüedad teológica, social, moral, personal...instalados como en una empresa...escondidos tras el rito de "decir" misa y conformarse con ser funcionarios.
A esos...a esos, son los que"el Gallo"trata de devolverles la fe en Cristo y no en los que están muy acomodados.
Y os escribo a vosotras monjas, que cuando traspasais las puertas del convento y os encontrais en las calles del "mundo", os sentís extrañas y no pensais que también sois personas de este mundo.
Y también a esas monjas de clausura a las que no se les permite leer, no solamente los periódicos para que vean las tragedias del mundo, sino que les censuran los libros de teología y no los pueden leer como no sea con el consentimiento de la abadesa o la superiora, ayudada por un director espiritual asustadizo del que dirán.

Te escribo a ti, párroco, que cuando recibes propaganda de cursos para católicos, las echas a las papeleras para que nadie sepa que hay un crecimiento intelectual en tu propia Iglesia.
¿Se puede edificar una vida cristiana sobre estas bases?
También escribo para esos seglares damnificados por circulos extremistas, sectarios, autómatas, seguidores de ciertos fundadores de institutos que maltratan las conciencias de esos seglares y que incluso cuando abandonn el instituto, huyen hasta de Jesús ¿Ante quien van a responder algunas "obras" por tantos cristianos destrozados psicológicamente?
Los han convertidos en masas anónimas de víctimas en confesionarios y soflamas clericales y cuando han respirado los han dejado en la cuneta diciendoles. ¡Este no es de los nuestros!.
Yo escribo para ti homosexual que has sido vilipendiado, olvidado y excluido como si tuvieras la peste, sin pensar los que lo hicieron, que primero había que barrer la casa propia antes que la ajena, por el solo hecho de ser vosotros valientes y decir vuestra orientación sexual sin tapujos, sin engañar a nadie, ni vestirte de liturgias y convertirte después en pederasta.
Quiero escribir y escribo también, para tí mujer prostituta, que tienes que vender tu cuerpo a hombres sin piedad ni delicadeza para poder sobrevivir en este mundo convertido en una jungla sin piedad y tener que dar de comer a proxenetas y delincuentes.
Yo,no os quiero ver como ese rebaño de "ovejas paralíticas" del Templo a la espera de esa voz alegre de Jesús: ¡Coge tu camilla y anda!.
Yeste "gallo"no escribe para que le lean, esos que ya están salvados de todo, que son puros (dicen), que se creen los mejores del mundo. Los que rezan a todas horas y cumplen en las misas dominicales con todo el rito, no, esos no.
No, yo quiero hacer como Jesús de Nazaret, ir a buscar a los que no cumplen a los que se sienten solos para que escuchen y entiendan que el Evangelio ha sido adulterado en muchas ocasiones, que no han evolucionado y que ciertos pasajes les molestan.
Yo escribo para personas....sí...personas que tienen el corazón sano y tienen compasión de todos..para ellos escribo para que sigan tal como están...que Jesús está con ellos..porque de ellos es el Reino de los Cielos.