Dejando mi destino a tu albedrío

te sigo sin temor, mi fiel Sevilla.

Conviértete tu amor en pesadilla

Y aduéñate de mí tu poderío.

Quiero seguir el cauce de tu río

Sin apartar de mí jamás su orilla;

Permanecer sentado en tu rodilla;

Seguir creyendo que lo tuyo es mío.

Quiero que de mí te sientas llena,

Como yo de ti lleno me siento;

Que el adorarte sea mi condena;

Que sienta tu sabor cada momento;

Que añadas mi eslabón a tu cadena

Y tome parte firme en tu cimiento.

Si es así, vale la pena,

Pues todo amor por ti me sabe a poco,

Y puedo demostrar que no estoy loco.