Los peregrinos que vienen a Roma desean ver al Papa de verdad. Buscan acercarse a él, tocarle, hablarle. Es humano y respetable. Aunque la guardia cercana al Papa sea eficaz, siempre hay riesgos. El Papa debe asumirlos. No puede renunciar a las multitudes. ¿Acaso su vida no es don?.
Un día Jesús iba entre la multitud empujado por las gentes del pueblo y todos le tocaban , pero alguien le tocó con mas intensidad la orla de su túnica y enseguida se dio cuenta:
Era la mujer que sangraba y el obró el milagro porque aquella mujer en su desesperación le tocó y Cristo se dio cuenta de que su vida era donarse a los demás...no guardarse en "papa-movil"...¡que alejados están los que se dicen representantes de Cristo en la Tierra de todo lo que hizo y dijo Jesús de Nazaret!.
Hace unos años, un jesuita amigo llamado Ellacuría, nos daba una conferencia, sobre M. Oscar Romero...llovía aquella noche y las tormentas iluminaban el cielo. Posteriormente a la conferencia fuimos a tomar algo para mitigar un poco el hambre acumulada de tantas emociones del día y le suplicamos que no volviese a el Salvador y contestó:
¿Cómo no volver? entonces ¿en qué quedaría mi palabra?, yo estoy entregado en cuerpo y alma por aquel pueblo.

Se marchó no sin negros pensamientos por parte de nosotros.A la semana siguiente lo mataron unido a sus compañeros de la UCA.
Donó su cuerpo y fue martir como M. Oscar Romero....donó su vida y su alma como todos los demás. ¡Dios lo debe tener a su lado!