La pobreza y la marginación son, en sí mismas consideradas, algo negativo e inhumano, un estado escandaloso e intolerable, un mal a combatir, en cuanto a realidades que se oponen frontalmente al proyecto de Dios en la historia de fraternidad universal. Son, en suma, una "injusticia institucionalizada" y que la Iglesia no denuncia a grito pelado.
Según la ONU que presentó ayer su informe 2007 en el que hace balance del grado de cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo del Milenio, cuyo plazo de ejecución, que vence en el 2015, cruza ahora su ecuador. El texto habla de "un claro progreso" en la lucha por la pobreza pero matiza que se trata de un "optimismo con mucha preocupación", porque aún existen graves carencias como la "brecha" del África subsahariana y la falta de ayuda oficial al desarrollo (AOD)..
No en vano, las partidas presupuestarias nacionales destinadas a los más desfavorecidos han sufrido en 2006, el primer descenso desde 1977 con una caída del 5,1%, cuando precisamente uno de los objetivos del Milenio implica una reducción a la mitad de la pobreza en el mundo.
En este sentido, Naciones Unidas denuncia qué sólo cinco países (Dinamarca, Luxenburgo, Países Bajos, Noruega y Suecia) han hecho efectivo el compromiso de destinar al 0,7% del PIB a la ayuda al desarrollo.
El documento señala que América Latina y el Caribe experimentaron avances significativos, si bien menores que las zonas deprimidas de Asia.
La pobreza extrema afecta al 8,7% de quienes viven en la región, que de cualquier manera se mantiene como la zona conlas mayores desigualdades del mundo y no ha logrado avanzar desde 1990.
El documento de la ONU advierte de que los latinoamericanos más pobres sólo participan en el 2,7% del consumo o de los ingresos de sus países. Pero el resto del mundo no está mejor.
Todo esto es un pecado estructural en el que la Iglesia debe gritar, como decíamos más arriba y dejarse de zarandajas de cuestionar a teólogos o filósofos y hacer grandes litúrgias...porque de suyo está inmersa en un gran PECADO SOCIAL SI NO LO DENUNCIA ABIERTAMENTE.
Por eso la proclamación de Jesús del Reinado de Dios es el anuncio gozoso de la superación de esta situación intolerable. Y por eso igualmente, tiene carácter BLASFEMO la vinculación positiva de la voluntad de Dios a la existencia de los pobres y marginados históricamente existentes.
Los pobres y marginados son EL LUGAR TEOLÓGICO AL SER:
El lugar y el espacio donde Dios se manifiesta o revela preferentemente, no en los salones vaticanistas, y en consecuencia en donde mejor se escucha su voz y sus demandas. Los pobres son la presencia escandalosa, escondida o negada y siempre desconcertante de Dios "que tiene caracteristicas muy semejantes a lo que fue la presencia escandalosa y desconcertante del Hijo de Dios en la carne histórica de Jesús de Nazaret.
El lugar apto para, en solidaridad con ellos y su causa, vivir en la fe en Jesús y seguirle con fidelidad (y esto frente a la riqueza y el poder, político, económico y eclesial, lugares que son altamente peligrosos evangélicamente hablando, pues los dos primeros con egosimo y el tercero por dejación de su función más primordial.
Qusieramos ver algún día a un Papa vinculado como Jesús a la suerte de los pobres y marginados de estos tiempos, denunciando y reclamando la participación de igualdad, justicia y fraternidad...esto es el núcleo central del Reino.