En torno auna pregunta como esta se suceden los encuentros de creyentes en las últimas décadas. Vivimos en un momento en el que muchos sienten que se conmueven sus cimientos de las convicciones que han orientado tod su existencia cristiana hasta hoy.
Lo que hasta ayer mismo era significativo, hoy parecer ser dejar de serlo. Se pregunta, y a veces no sin ansiedad, por la esencia del cristianismo, por la singularidad específica del mensaje de Cristo, por su relevancia, por la posibilidad misma de vivir con autenticidad propia la fe en el seno de la comunidad eclesial.
Pero es casi imposible vivir la fe con apariencia apacible sin mirar con precaución a la jerarquía. Hoy no pocos buscamos otra identidad cristiana fuera de la Iglesia, aunque en la Institución se empeñen en decir que fuera de la Iglesia Católica no hay salvación.
Pues señores obispos, monseñores y jerarcas, Dios da la salvación incluso a quien no es creyente en la Iglesia Católica. El Espíritu Santo se para donde ve un buen aterrizaje y un corazón sano y por supuesto no se para donde un obispo-arzobispo-cardenal da ordenes para que no socorran a los necesitados porque los curas son "rojos" ¿A quien se castiga?.
El Espíritu Santo no se para en la mitra de quien se dedica a suspender actos de oración, sean del signo que sea....la persona que actúa así es el "anticristo" personificado.
El Espíritu Santo no se para en los soberbios y los que gastan el dinero de la Iglesia en eventos particulares como en Sevilla.
El Espíritu Santo no se para en la persona del obispo,cuando algún sacerdote se acerca a pedir consejos y los despiden con cajas destempladas.
El Espíritu Santo no está de acuerdo que se especule con dineros que los fieles o los turistas dejan en las arcas de los templos.
No, señores, no, fuera de la Iglesia Católica también hay salvación y creo sinceramente que tendrían que hacer una gran asamblea de obispos y pedir perdón al mundo por ser soberbios y ególatras y por no seguir las huellas de Cristo Resucitado y por no creer en Dios.
Cuando los obispos latinoamericanos, reunidos en Medellín en el año 1968, intentaron discernir los llamados "signos de los tiempos" la coincidencia fue unánime: el cambio en los distintos niveles de la realidad aparecía como el más evidente de todos ellos. El diagnóstico es universal. Para nosotros, cristianos, el impacto produjo, entre otras cosas, el intento de apertura de la Iglesia a la Modernidad ilustrada, la toma de conciencia de la necesidad de entrar en una relación diálogo con este mundo marcado por un intenso proceso de secularización, la urgencia de traducir la vida teologal en compromiso liberador al servicio de la causa de los pobres de la tierra y ese era el seno verdadero de una nueva coyuntura donde se sitúa la búsqueda de identidad por parte de todos los cristianos.
Pero vosotros, monseñores, con vuestra actitud han matado al Espíritu y las enseñanzas de Cristo y estais de espaldas a la realidad, porque creeis que es la disolución de la misma fe y creeis que la identidad solo se puede conseguir apretando filas, replegandose en vuestros propios recintos, obtaculizando posiciones heredadas, situandose no propiamente en el mundo, sino más bien frente a él, creyendo que estais en posesión de la verdad supuestamente inmutable.
Lo siento por vosotros, pero vais mal, muy mal..algún día os arrepentireis de vuestras faltas y soberbias.