Salmo 101(100)

Voy a cantar al amor y a la justicia;
en tu honor Señor, quiero tocar.
Seguiré el camino recto ¿cuando vendrás a mi?.
Procederé con rectitud en medio de mi casa;
no pondré mis ojos en cosas indignas.
Detesto el proceder de los malvados,
no permitiré que se me acerquen.
Que se elejen de mi los perversos,
no quiero saber nada de los malvados.
Haré callar al que difama en secreto a su prójimo,
pues no soporto ojos altivos, ni corazones engreidos.
Me fijaré en los leales del país, para que vivan conmigo
el que se comporta con rectitud, será mi servidor.
No habrá sitio en mi casa para el que comete fraude;
el que dice mentiras no aguantará mi presencia.
Cada mañana haré callar a todos los malvados del país,
y expulsaré de la ciudaddel Señor
a todos los malhechores.

Este salmo contiene una declaración de propósitos como un plan de vida y de conducta. Tras laintroducción himnica (Sal 101, 1), el salmo presenta dos partes casi paralelas (Sal 101, 2-5) y (6-8).Hay una pregunta extraña que no encaja con el resto del salmo: ¿Cuando vendrá a mi? (Sal 101 2). Los interpretes no se ponen de acuerdo sobre su significado, anque aluden a la visita del arca de la alianza en la casa de David (2 Sm 6).
Si el salmo es real, como parece bastante probable, entonces se trata del programa de gobierno del rey, expuesto en un discurso programático, quizás el discurso de la corona dentro de las ceremonias de la entronización real. en la intrudcción (Sal 101 1) el salmista dedica su canto a Dios, al Dios que "ama la justicia y odia la maldad" como debe hacer el rey, que para eso ha sido ungido por Dios y promete hacer el autor del salmo.
Porque la justicia, la rectitud, la integridad, es la realidad clave del salmo (Sal 101 1.2 a 2b.6b). Tras la promesa genérica inicial de proceder rectamente y de seguir el camino recto, se especifica en qué consiste: apartarse de los malvados y de sus asuntos (Sal 101 3-5), acoger a los leales y rectos (Sal 101 6) y expulsar a los malhechores de "mi casa", de la ciudad y del país (Sal 101 7-8).
Hay algunos tipos concretos que asoman en esas menciones genéricas: los difamadores, los altivos, los soberbios. Los corrompidos que cometen fraudes y los mentirosos. Nos parece ver una atención especial a los que hacen el mal con la lengua y las palabras, a los que difaman, mienten y engañan quizá en el ejercicio del poder, en la cercanía, en la "casa" del rey, lo que haría la cosa mucho más grave pues las palabras y las acciones de los "políticos" tienen más peso, mas repercusiones que las d elos ciudadanos de a pie. En este sentido el salmo sigue teniendo plena actualidad y constituye aún hoy un buen capítulo de cualquier programa de gobierno justo.
Si el presidente de los españoles leyese esto, fácilmente se lo podría aplicar a si mismo y el rey se deja engañar y embaucar por las malas artes de los políticos.