La buena vida se compone de todo aquello que nos produce satisfacción y bienestar, siempre limitado al ámbito físico, sensible o material: la buena comida, la buena bebida, el confort, el descanso, las apetencias de los instintos y los sentidos: gusto, tacto, vista....en resumen, la búsqueda del placer sensual y sexual, con exclusión, en la medida de lo posible, de todo lo que canse, duela, cueste esfuerzo, sacrificio, renuncia, etc.
Si de verdad fuéramos más sensatos y exigentes con nosotros mismos, no nos conformariamos con esos "ingredientes" cuyo alcance productor de felicidad es bastante limitado y relativo. Buscaríamos otros, menos abundantes en el mercado, más caros de conseguir, pero al alcance del que se lo proponga y de mucha más calidad, que nos llevan a la "vida buena" y que además, por producir una felicidad más duradera y profunda, hacen ver que es justamente la "vida buena" lo que nos trae la verdadera "buena vida".
Entre los elementos que integran la "vida buena" está el trabajo serio y responsable, el espíritu de servicio, la solidaridad con los problemas ajenos, la honradez a "carta cabal", la lealtad a los compromisos y deberes contraidos, la amistad sincera y desinteresada, la sobriedad de las costumbres, el sometimiento de los instintos, a la razón de la razón, en fin el reconocimiento práctico de la dignidad del hombre, como ser humano y como hijo de Dios.