Ayer a las 16 horas, bajo un sol de justicia, un ciudadano negro, posiblemente ilegal sorteaba los coches cuando paraban en un semáforo para vender unos tristes pañuelos de papel y así poder comer algo por la noche. Un hombre joven, fuerte, que posiblemente dada su fortaleza haya podido evadir la muerte al pasar por las aguas tracioneras del Mar Mediterraneo en busca d eun mundo mejor y sobre todo comer.
Al acercarse a un vehículo para ofrecer su humilde mercancia, un joven, bien vestido, fuerte como el que le ofrecía los pañuelos, con su bolsa de deportes detrás 8se supone que los deportistas son muy altruitas), le gritó al hombre: ¡Negro de mierda quítate de enmedio!, y le cerró el cristal violentamente.
Yo no era el aludido, pero si lo hubiese sidole suelto un mamporro en las narices que se la tienen que reconstruir en el hospital, solo le pude gritar desde la acera "hijo de p...."
Somos racistas queramos o no lo queramos y algún día seremos tratados de la misma forma por el solo hecho de ser blancos
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