La Institución se precia por tener unos textos y encíclicas doctrinales en la cuestión social...magníficos, es verdad, eso no lo podemos discutir.
En materia salarial defiende al mas desfavorecido, exorta al empresario a tratar con justicia a los trabajadores, a estos a cumplir con su trabajo y a los gobiernos a legislar socialmente en favor siempre de la clase trabajadora.
Son textos muy avanzados, que incluso el gran capital ha criticado muchas veces porque decían que era de "extrema izquierda".
Pero una cosa es dotar de textos sociales y encíclicas, al mundo y otra aplicarlo en la propia casa de uno.
Hay un refrán castellano antiguo que dice: "En casa del herrero azada de palo".
La Iglesia al ver mermadas sus vocaciones (religiosos legos, religiosas, laicos...etc) no ha tenido más remedio que recurrir a la contratación ajena, es decir, suplir lo que las vocaciones efectuaban, por trabajadores a sueldo.
Todo un ejercito de administrativos, ordenanzas, limpiadoras, cocineros, servicios de guarderías...etc, están contratados por la Iglesia y sus instituciones (colegios, guarderias, obispados, centros de estudios, universidades, etc) , que no ha tenido mas remedio que erigirse en empresa, y es en este colectivo donde no existe una legislación clara ni un reglamento como en cualquier fabrica o comercio es en donde no se pone en práctica su propia Doctrina Social.
Ahora se ha firmado en España, un nuevo acuerdo
entre Iglesia y Estado y nada se ha tenido en cuenta en este aspecto, y es más, hasta dentro de cuatro años no se comenzará hipotéticamente a fiscalizar a la Iglesia.
De esta forma se consigue (ambos de acuerdo) que la Iglesia no moleste al Estado y que el Estado no se inmiscuya en las finanzas de la Iglesia.
Los trabajadores de la Iglesia casi siempre son personas vinculadas a ella por familiares o lazos estrechos con presbíteros que jamás plantearán ninguna reivindicación laboral ni salarial a la Institución.
Pero la realidad es que existen personas que por su situación personal, rayan en la pobreza, con hijos y en viviendas insalubres o insuficientes, pero que cuando protestan por algo en concreto son recompensados rápidamente con "limosnas" para tenerlo "todo atado y bien atado", porque la reclamación sindical no es el fuerte de estos trabajadores, que en la mayoría de las veces se contentan con ser serviles al jerarca de turno, ante la falta de trabajo en otros sectores de producción.